MARCO TULIO CICERON: De Officiis. (Sobre los Deberes)

MARCO TULIO CICERÓN:   Nació en el año 648 ab Urbe Condita  en Arpinum, y murió en el 711 de la Fundación de Roma (año 43 a. de C.).

Su tratado “De los Deberes”, compuesto para su hijo, joven aún, que estudiaba en Atenas, está dividido en tres libros, que tratan sucesivamente de lo honesto, de lo útil y de su comparación.

El diálogo “Sobre la vejez” y el diálogo “Sobre la amistad”, junto a “Las paradojas” y “El sueño de Escipión” complementan al tratado “De los Deberes”.

…se retiró Cicerón a escribir estos libros, por los años 709 y 710, de la Fundación de Roma.

TRATADO DE LOS DEBERES.       CICERÓN.            Paris  –  Buenos Aires, 1912.

Sociedad de ediciones Louis-Michaud

287 pág 19×12 cm / Biblioteca económica de clásicos universales / Tratado de los deberes; Diálogos de la vejez y de la amistad; Las paradojas; El sueño de Escipión.

Traducción corregida de Manuel de Valbuena

LIBRO I:

(La honestidad en nuestra vida y en nuestros actos)

I.-  INTRODUCCIÓN

1.-  PROEMIO

 

Capítulo I:

Cicerón exhorta a su hijo a que asocie el conocimiento de la lengua latina con la del griego, y la filosofía con el estilo forense.

1.- Aunque es muy natural, hijo mio Marco, que al cabo de un año que estás siguiendo las enseñanzas de Crátipo, y esto en Atenas, abundes en preceptos y máximas filosóficas,[…] sin embargo, como yo asocié siempre el estudio de la lengua latina con el de la griega, con gran utilidad mía, no solamente en la filosofía, sino también  en la oratoria, me parece que debes tú hacer lo mismo para conseguir pericia igual en el género filosófico y en el oratorio. […].

 

Capítulo II:

A cuánto se extiende el tratado de las obligaciones…

4.- Habiendo determinado escribir ahora alguna obra para tu instrucción, y otras muchas más adelante, he preferido empezar  principalmente por un asunto que fuese el más a propósito para tu edad juvenil y más correspondiente a mi autoridad.  Aunque hay muchas cosas de argumento filosófico importante y útil, son a mi juicio los preceptos sobre las obligaciones o deberes lo que más nos interesa conocer. […].

5.- […]. Pero hay algunas sectas filosóficas que con los límites que establecen para el sumo bien y para el sumo mal alteran todo el concepto de los deberes. Pues quien establece el sumo bien de forma que no se halla unido a la virtud y lo mide por su propia utilidad y no por la honestidad [los epicúreos, que determinan el mal por el dolor y el bien por el deleite, perturban y corrompen los deberes ], éste, si quiere ser consecuente consigo mismo, y en ocasiones no se deja llevar por su buena índole, no podrá cultivar ni la amistad, ni la justicia, ni la libertad. Ni puede ser fuerte en modo alguno quien piensa que el dolor es el mal supremo, ni temperante quien pone el bien supremo en el placer.

 

Capítulo III:

División de los deberes, y los motivos de deliberación acerca de la elección de ellos.

[…].   7.- Todo el tratado de las obligaciones se puede reducir a dos puntos principales: el primero el que pertenece al sumo bien y el segundo el que pertenece a los preceptos a los que debe conformarse la conducta de nuestra vida. Al primer punto  pertenecen los ejemplos siguientes: si todos los deberes son perfectos, o si uno es más importante que otro, y las diversas cuestiones de esta índole. Respecto a los deberes sobre los que se dan preceptos de vida, aunque pertenecen  a la doctrina del bien supremo, esta vinculación no parece tan clara, ya que se refieren sobre todo a la regulación de la vida común., y de tales preceptos es de los que hemos de tratar en estos libros.

 

Capítulo IV:

Instinto de conservación, común a todos los animales; amor de la verdad y del orden,propio del hombre.

11.- En primer lugar, la naturaleza ha dotado a todos los seres animados del instinto de conservar su vida y su cuerpo, de huir de todo lo que les parezca perjudicial, de buscar y prevenir lo necesario para mantenerse, como el alimento, el albergue y otras cosas semejantes. También ha inspirado a todos los animales el apetito de reproducirse y de tener cuidado de la prole. Pero hay esta gran diferencia entre el hombre y la bestia, que ésta, no teniendo otro guía que el sentido, se acomoda a sólo aquello que se le pone delante, con muy corto sentimiento  de lo pasado y de lo futuro.  Mas el hombre, que participa de las luces de la razón, por la cual conoce las causas de las cosas y sus consecuencias, prevé sus procesos y sus antecedentes, compara sus semejanzas y une a las cosas presentes las futuras; registra fácilmente todo el curso de la vida, y previene lo necesario para pasarla.

13.- […]  …lo verdadero, sencillo y sincero es lo más conforme a la naturaleza del hombre.

 

 

Capítulo V:

Cuatro principios de la honestidad: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

15.- Ya tienes delante, hijo mío Marco, la imágen, y por decirlo así, el semblante de la virtud, […].  Mas todo lo que es honesto ha de proceder de alguna de estas cuatro virtudes: o bien consiste en la investigación y conocimiento de la verdad, o en la conservación de la sociedad humana, –en dar a cada uno lo que es suyo y en la fidelidad de los contratos– ó en la grandeza y firmeza de un ánimo excelso e invencible, o en el orden y medida de todo cuanto se dice y hace — en lo que se comprende la moderación y la templanza. […].

[…] …Por ejemplo, [de] la prudencia y la sabiduría, nace la indagación y descubrimiento de la verdad, y tal es el oficio propio de esta virtud.

{La prudencia consiste en el conocimiento de las cosas; la justicia, fortaleza y templanza en la acción. Porque la prudencia mira al conocimiento de la verdad, la justicia a la conservación de la sociedad, la fortaleza a la grandeza de ánimo en el obrar y la templanza al orden, moderación y constancia de todo cuanto se trata en la vida.}

Capítulo VI:

El deseo de saber es natural al hombre: dos defectos que en él se han de precaver.

18.- La naturaleza y esencia de lo honesto se divide en cuatro principios, de los cuales, el primero, que consiste en el conocimiento de la verdad, es el más natural al hombre. Esta primera parte [la prudencia] no sólo abraza la ciencia de desear unas cosas y huir de otras, sino que comprende todo el conocimiento de la verdad.  Porque a todos nos arrebata, y nos dejamos llevar  todos del deseo del saber, en el cual tenemos por honroso sobresalir; y, al contrario, tropezar, no saber, errar y ser engañados, lo tenemos por vergonzoso y malo. […].

 

Capítulo VII:

Extensión de la justicia; dos obligaciones de esta virtud; dos especies de injusticia, y sus causas.

20.-De las otras tres  virtudes es de uso más general la que mantiene unida la sociedad ó comunidad de los hombres y de la vida. Ésta tiene dos partes: la justicia, en que brilla el mayor esplendor de esta virtud,  y que da nombre a los hombres de bien; y la beneficencia, que puede llamarse también largueza o liberalidad. La primera obligación de la justicia es no hacer mal a nadie, sin que seamos provocados con alguna injuria; y la segunda obligación ordena usar de los bienes comunes como comunes y de los privados como propios.

23.-  El fundamento de la justicia es la fidelidad; esto es, la firmeza y veracidad en las promesas y contratos y su pura observancia: y es muy verosimil que “fidelidad” derive de “fiat“, porque fidelidad consiste en hacer lo que se ha prometido. [Nota: Cf. Rep., 4, 7. La palabra fides procede de una raíz indoeuropea, bheidh-bhidh –ligar–, “lo que liga a uno”].

Hay dos tipos de injusticia: el primero, de quien injuria a otro, y el segundo, de los que pudiendo no defienden a los injuriados. […].

 

Capítulo VIII:

La avaricia y la ambición son dos causas muy comunes de la injusticia.

 

Capítulo IX:

La ambición de honra y del dinero es causa de la omisión de las obligaciones.

Capítulo X:

La justicia de nuestra  acción depende muchas veces de las circunstancias. Casos en que está uno dispensado  de cumplir la palabra o promesa.

 

Capítulo XI:

El castigo y la guerra tienen sus normas.

35.- La razón de emprender una guerra es el deseo de vivir en paz segura: mas alcanzada la victoria, hay que respetar las vidas que no se portaron crueles ni salvajes en la guerra. […].

 

Capítulo XII:

 

Moderación de los romanos  para con el enemigo. Reglas de la guerra que se hace por la gloria.

 

37.- Además, yo advierto  también  que al que propiamente se debía llamar enemigo de guerra, “perduellis”, le llaman hostis [forastero], al que ahora decimos peregrinus. Mas ya se ha hecho odioso con el tiempo este nombre, porque olvidada la primera significación de forastero, ha tomado el de “enemigo en armas”.

Capítulo XIII:

Están obligados los particulares a cumplir las promesas a los enemigos. Justicia que se debe a los esclavos: injusticia paliada, detestable.

Capítulo XIV:

Precauciones que pide la liberalidad.

Capítulo XV:

A quién se ha de hacer el bien principalmente: agradecimiento indispensable; reglas del agradecimiento y de la liberalidad.

Capítulo XVI:

Principios de la sociedad y primera obligación de ella.

Capítulo XVII:

Cuatro vínculos de sociedad: el más fuerte es el de la patria.

 

Capítulo XVIII:

Reglas que se han de observar en los servicios que se hacen a los padres y a los amigos.

 

Capítulo XIX:

Esplendor de la fortaleza. Virtudes que la han de acompañar: defectos a que suele estar sujeta.

 

Capítulo XX:

Señales de la verdadera grandeza del alma: es incompatible con el deleite, con la avaricia y con la ambición.

 

Capítulo XXI:

La vida retirada excluye la ambición: quiénes han de tener los cargos del gobierno; qué prendas les han de adornar; qué defectos han de evitar.

 

Capítulo XXII:

Las acciones de cabeza y consejo son más útiles que las de la guerra, aunque no de tanto esplendor.

 

Capítulo XXIII:

Cualidades que forman un grande hombre: prudencia, justicia y fortaleza.

 

Capítulo XXIV:

Regla de la humanidad: prudencia al exponerse al peligro: sacrificar a la patria la propia gloria y reputación.

 

Capítulo XXV:

Reglas que han de observar los que gobiernan y los que administran justicia.

 

Capitulo XXVI:

Ecuanimidad y modestia, dos prendas muy necesarias en los puestos elevados.

 

Capitulo XXVII:

Utilidades de la templanza. Decoro inseparable de la honestidad.

 

Capitulo XXVIII:

Decoro, del cual nace la gracia, el placer y la hermosura.

 

Capitulo XXIX:

Subordinación de los apetitos a la razón. De los juegos y chanzas.

 

Capitulo XXX:

Dignidad del hombre: obligaciones que prescribe: diversidad de caracteres.

 

Capitulo XXXI:

Conozca y cultive cada uno de sus disposiciones naturales.

 

Capitulo XXXII:

Diferencia de los estados (civiles): elección de un modo de vida.

 

Capitulo XXXIII:

Pensar bien qué modo de vida se toma y no mudar con facilidad.

 

Capitulo XXXIV:

Diversidad de obligaciones según los diferentes  estados y edades.

 

 

Capitulo XXXV:

En qué consiste el decoro: reglas de la vergüenza dictadas por la naturaleza.

 

Capitulo XXXVI:

Dos especies de hermosura: observaciones referentes a todo el porte exterior.

 

Capitulo XXXVII:

Reglas sobre la pronunciación, así en el discurso público como en la conversación.

 

Capitulo XXXVIII:

Reglas para las reprensiones y para la conversación.

 

Capitulo XXXIX:

Cuál ha de ser la causa de un sujeto o tema  de conversación.

 

Capitulo XL:

¿Qué es el orden? Cuánto mudan las circunstancias la naturaleza de las acciones.

 

Capitulo XLI:

Se han de evitar incluso las menores faltas, arreglar su exterior, tomar consejo en las cosas dudosas y respetar la virtud, dondequiera que se halle.

 

Capitulo XLII:

Dos géneros de ganancias: uno honrado y otro mecánico.

 

Capitulo XLIII:

Epílogo de todo lo dicho: comparación de las obligaciones y cuáles se han de preferir.

 

Capitulo XLIV:

El estudio ha de tener por fin el bien de la sociedad.

 

Capítulo  XLV:

No se ha de anteponer el provecho de la sociedad a las obligaciones del pudor: grados de las obligaciones.

159.-

160.-

161.-

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M. T. CICERÓN: Libro II de “Sobre los DEBERES”

LIBRO SEGUNDO

( LA UTILIDAD EN NUESTROS ACTOS )

Capítulo I:

Y la filosofía es el único consuelo de Cicerón.

 

Capítulo II:

Conviene sacar algún provecho de los males: alabanzas de la filosofía y sistema de los académicos.

 

Capítulo III:

Todo lo que sea honesto es también útil.

 

 

Capítulo IV:

Utilidades del trabajo de los otros: ventajas de la sociedad.

 

Capítulo V:

…arte de hacer a los hombres útiles a la sociedad.

 

 

 

Capítulo VI:

Grande poder de la fortuna…

 

Capítulo VII:

No hay cosa más peligrosa que ser temido, ni más útil que ser amado.

 

Capítulo VIII:

El Imperio Romano debió todos sus aumentos a la justicia.

 

Capítulo IX:

Medios de adquirir gloria y la confianza de los hombres.

 

Capítulo X:

Qué cosas admiramos y cuáles despreciamos.

 

Capítulo XI:

La admiración es el premio de la justicia, y la benevolencia el de la bondad.

 

 

Capítulo XII:

Razones del establecimiento de los reyes y de las leyes: medio seguro para adquirir gloria.

 

Capítulo XIII:

Qué han de precaver los jóvenes al entrar en los negocios: aplíquense a los hombres sabios.

 

 

Capítulo XIV:

..el don de la elocuencia: moderación en acusar; es más glorioso el defender a los acusados.

 

Capítulo XV:

Dos géneros de liberalidad, el dinero y los servicios personales: éstos son más honrosos.

 

 

Capítulo XVI:

Hombres pródigos y liberales: en los gastos se ha de buscar dignidad.

 

Capítulo XVII:

Dádivas necesarias alguna vez: verdadera y falsa liberalidad.

 

Capítulo XVIII:

Reglas de liberalidad: cuál es más honrosa: afabilidad en todos los negocios: justa alabanza de la hospitalidad.

 

Capítulo XIX:

Los juriconsultos pueden hacer bien a muchos, y más los oradores: no se ha de ofender a los que no se puede obligar.

 

Capítulo XX:

Los beneficios son casi siempre interesados: los grandes no quieren quedar obligados: daños de las riquezas.

 

Capítulo XXI:

No se ha de tocar a los bienes de los particulares: no imponer tributos sin gran necesidad, y mantener la abundancia.

 

Capítulo XXII:

Ejemplos de desinterés, que es una virtud muy laudable: daños de usurpar los bienes ajenos.

 

Capítulo XXIII:

La injusticia es la ruina de los estados: alabanza de Arato: precauciones acerca de las deudas.

 

Capítulo XXIV:

Medios de conservar la salud y la hacienda.

 

Capítulo XXV:

Comparación de los bienes del cuerpo con los externos.

 

88.-

89.-

 

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M. T. CICERÓN: Libro III de “De los DEBERES”

LIBRO III

….. (Entre lo útil y lo honesto)

Capítulo I:

Del ocio de Escipión, y cuán diferente era el de Cicerón.

 

Capítulo II:

Estímulos con que exhorta cicerón a su hijo al estudio de la filosofía.

6.- Y así, procura hacer todos los esfuerzos de que sean capaces tu ánimo y tu trabajo –si es que es trabajo y no deleite el estudio– […].

Capítulo III:

Peligro en separar lo útil de lo honesto: hay que vivir según la regla de la naturaleza.

Capítulo IV:

Honestidad común, como obligaciones comunes: nunca se ha de comparar lo honesto con la utilidad común.

Capítulo V:

Se ha de distinguir si lo que parece útil repugna a la honestidad. Todas las leyes tienen por fin estorbar la injusticia.

 

Capítulo VI:

La utilidad de cada uno y la de todos es la misma…

Capítulo VII:

Se ha de apetecer la honestidad como el más principal de todos los bienes.

Capítulo VIII:

Lo que no es honesto tampoco es útil: estas dos cosas son inseparables.

Capítulo IX:

Nunca se ha de obrar mal, aunque nadie lo pueda ver ni sospechar.

Capítulo X:

No hay utilidad donde no hay honestidad a todo se ha de preferir la amistad, excepto a la justicia.

 

 

Capítulo XI:

Nunca se ha de pecar por la república: cuánta honra es para los Estados el preferir lo honesto a lo útil.

 

Capítulo XII:

En qué casos se puede dudar de si la utilidad se conforma con la honestidad…

Capítulo XIII:

Dos casos en los que se puede examinar si lo que parece útil se puede comparar con lo honesto.

 

Capítulo XIV:

Cuán infame es añadir mentira a la disimulación: ¿Qué es dolo malo?

Capítulo XV:

Leyes de los romanos contra el dolo malo y el fraude.

Capítulo XVI:

Disposición del derecho romano para establecer la buena fe en los contratos.

Capítulo XVII:

Fraude que no se suele reputar por malo: fórmulas y reglas contra la mala fe.

Capítulo XVIII:

El artificio se opone a la ley natural: la regla de lo útil es la misma que la de lo honesto.

Capítulo XIX:

Verdadera idea del hombre de bien y cuán difícil es encontrarle.

Capítulo XX:

Nunca hay causa para pecar.

Capítulo XXI:

Males que provienen del falso principio de tener por honesto lo que parece útil.

Capítulo XXII:

Nada tenían por útil   los romanos, sino lo que era honesto…

Capítulo XXIII:

Qué partido se ha de tomar en algunos casos dudosos: cuál es la obligación de un hijo si sabe que su padre conspira contra la patria.

Capítulo XXIV:

Si se deben cumplir siempre los pactos y las promesas, aun con riesgo de la vida o del decoro.

Capítulo XXV:

No todas las promesas se deben cumplir: alguna vez es justo no volver el depósito.

 

Capitulo XXVI:

No puede haber fortaleza donde falta la honestidad…

 

 

Capitulo XXVII:

Acción de Régulo.

 

Capitulo XXVIII:

Todos apetecen lo útil, y esto no puede hallarse sino en la honestidad: objeciones contra Régulo y refutación de ellas

 

Capitulo XXIX:

Fe de juramento hecho al enemigo y a los piratas: con qué condición es válido.

 

Capitulo XXX:

Generosidad de algunos romanos que piden ser entregados al enemigo. Lo más admirable de Régulo.

 

Capitulo XXXI:

No hay vínculo más sagrado que el del juramento, cuya infracción castigaban severamente los romanos.

 

Capitulo XXXII:

Pena de fraude y de la cobardía.

 

Capitulo XXXIII:   La utilidad y la templanza.

No puede ser útil lo que se opone a la templanza: la doctrina de Epicuro se opone a todas las virtudes.

 

116.-  Resta la cuarta parte, que consiste en la decencia ó decoro, en la moderación, en la modestia, en la continencia y en la templanza. ¿ Podrá hallarse  alguna cosa útil  que se oponga a este coro de tales virtudes? Y sin embargo, [los epicúreos … juzgaban que era útil para vivir bien el buscar los deleites.]

118.-  Y respecto a estas tres virtudes se van defendiendo hábilmente. Introducen una prudencia que les suministre los deleites y les aparte del dolor. También dan su salida a la fortaleza, cuando enseñan el desprecio de la muerte y sufrimiento del dolor; hay también su templanza, con bastantes dificultades; pero a su modo, porque dicen que la intensidad del deleite consiste en la falta de dolor. Para la que no hallan salida es para la justicia, pues queda por tierra y con ella todas las virtudes relativas a la comunicación y sociedad de los hombres entre sí. Porque ni bondad, ni liberalidad, ni cortesanía o delicadeza en el  trato puede haber, como tampoco amistad, si estas virtudes no se practican por sí mismas, sino que han de subordinarse a los deleites o a la utilidad. Resumamos, pues, en pocas palabras.

 

Capítulo XXXIV:

Oposición o antagonismo  entre placer y honestidad

EPÍLOGO

119.- Reduzcamos todo  esto a un breve resumen.  Así, pues, como hemos enseñado que no es utilidad la que repugna a la honestidad, así decimos ahora que todos los deleites son opuestos a la virtud. (…).

121.-  Hé aquí. Marco, hijo mío, el regalo que te hace tu padre, grande en mi opinión; pero será tal como tú lo recibas. No obstante, admite estos tres libros como huéspedes entre los comentarios de Cratipo. […]. Pero escucha la voz de un padre que te habla en estos libros.

[…] Adiós, hijo mío, cree que es mucho el amor que te tengo, y que será mayor si te llevan mucha atención estos avisos y reglas de sabiduría.

{pág. 173  / TRATADO DE LOS DEBERES /Biblioteca Económica de Cásicos Universales}

 

 

 

 

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CICERÓN

https://www.youtube.com/watch?v=31xQOpZ1sOY

Cicerón: Los Seis Grandes Errores del Ser Humano

 

https://youtu.be/31xQOpZ1sOY

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Frases famosas de Cicerón

 

https://www.youtube.com/watch?v=6Fr8bxNrXng

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https://www.youtube.com/watch?v=Z1FjNBYzacU

 

https://www.youtube.com/watch?v=tWP82oq9ioQ

 

Frases de Cicerón Vol. 1

 

https://youtu.be/Z1FjNBYzacU

https://www.youtube.com/watch?v=flNbG3gJWEY

https://www.youtube.com/watch?v=Z1FjNBYzacU

 

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¿SOCIALISMUS versus INDIVIDUALISMUS?

 

…leido el texto de arriba, alguien se ufana en explicar lo siguiente:

“NATIONAL SOZIALISTISCHE DEUTSCHE ARBEITER PARTEI (NSDAP)

= Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores”

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¡La cara es el espejo del alma!

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El interés y la usura en las tradiciones religiosas

El interés y la usura en las tradiciones religiosas

Posted by mentor66 en junio 25, 2009

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La usura, entendida como la práctica de imponer al préstamo un interés financiero, tiene una existencia que se remonta 4,000 años atrás. A lo largo de la historia ha sido casi siempre condenada, a menudo prohibida ,siempre despreciada y, en la mayoría de los casos, restringida y controlada. Hoy en día, sin embargo, se distingue el interés de la usura, el primero sería la retribución , en general, del uso del dinero, y usura sería un tipo de interés moralmente injustificado.

Las críticas, sin esa distinción (al menos en sus orígenes), más virulentas han procedido siempre de las tradiciones espirituales : hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo e islam, sin olvidarnos de grandes nombres del paganismo como Platón, Aristóteles o Séneca.

1.- Recorrido histórico del concepto de interés en distintas tradiciones religiosas

A.- Hinduismo y Budismo

Las referencias más antiguas las hallamos en los textos del hinduismo, en concreto en los Vedas (2000 a. de C. – 1400 a. de C.) donde a menudo se asimila al usurero (kusidin) con cualquier prestamista de dinero a interés. Posteriormente, tanto en los sutras del hinduismo como en los jatakas del budismo, se hacen referencia al cobro de intereses, práctica por la que invariablemente se muestra el mayor de los desprecios. Esta prohibición era especialmente tajante en el caso de brahmanes y kshatriyas, las castas sacerdotal y guerrera, respectivamente.

Poco a poco, la visión negativa de la usura se va relativizando, como podemos ver en las Leyes de Manu (200 a. de C.) donde leemos que “no puede ser cobrado un interés estipulado más allá de la tasa legal; esto es lo que se denomina forma usuraria de préstamo”. Esta disolución del concepto continuó hasta la actualidad, y aunque en el mundo hindú la usura sigue siendo algo reprobable, este término ya sólo se aplica al interés cobrado por encima de los niveles socialmente aceptados.

B.- Judaísmo

En el judaísmo, la prohibición de la usura está estipulada en la Torá : “Si le prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés” (Éxodo 22-24). “Si tu hermano se queda en la miseria y no tiene con qué pagarte, tu lo sostendrás como si fuese un extranjero o un huésped, y él vivirá junto a ti. No le exijas ninguna clase de interés; teme a tu Dios y déjalo vivir junto a ti como un hermano. No le prestes dinero a interés, ni le des comida a usura” (Levítico 25 : 35-38)

Sin embargo, en el Deuteronomio se establece una distinción entre el judío y el extranjero: “No obligues a tu hermano a pagar interés, ya se trate de un préstamo de dinero, de víveres, o de cualquier otra cosa que pueda producir interés. Podrás prestar a interés al extranjero, pero no a tu compatriota, para que el Señor, tu Dios, te bendiga en todas sus empresas, en la tierra de la que vas a tomar posesión” (Deuteronomio 23:20-21)

En otros pasajes de la Biblia encontramos también expresada una crítica a la usura : “Señor, ¿quién será huésped de tu tienda? El que no presta su dinero con usura ni acepta soborno contra el inocente” (Salmo XIV)

Además de las prohibiciones o reprobaciones estrictamente bíblicas, hay varias extensiones talmúdicas de las prohibiciones del cobro de intereses, conocidas como avat ribbit, es decir, “el polvo del interés”. Este se distingue del rubbit kezuzah, o interés adecuado sobre una cantidad o una tasa acordada entre el prestamista y el prestatario.

La palabra hebrea para interés es neshekh, que significa literalmente “mordedura”. La supresión de esta mordedura era un ideal al que se aspiraba pues por medio de ella muchos quedaban reducidos a la condición de esclavos por no pagar sus deudas. De todas formas, a pesar de la prohibición , la práctica se desarrolló de forma habitual en los tiempos bíblicos, y con el tiempo , se fue estableciendo una forma estandarizada de interés “legal” , conocida como hetter iska, que ha perdurado hasta nuestros días.

C.- Mundo pagano

Platón, en sus Leyes, consideró la usura como una enemiga del orden social, y Aristóteles la calificó en su Política de antinatural (El dinero es improductivo, “el dinero por si mismo no puede producir dinero”). Aristófanes en Las Nubes, o Plutarco , en sus Moralia, la consideraban como un robo.

En Roma, las reformas legales llevadas a cabo durante la República conocidas como Lex Genucia (340 a. de C.) prohibieron la usura y el interés. El derecho romano posterior estableció que quien hubiese contraído un préstamo estaba obligado a la restitución del tantundem, es decir , la misma cantidad prestada. Cuando la usura acabó convirtiéndose en una práctica habitual, se permitió el stipulatio usurarum, mediante el que se establecía que , junto al tantundem, el prestamista podía exigir una cantidad libremente pactada por las partes. La extensión del fenómeno obligó a la legislación romana a fijar una tasa máxima de interés, que en el año 88 a. C. era del 1% al mes

D.- Cristianismo

En lo que respecta al cristianismo, es necesario recordar que la prohibición del préstamo con interés ha sido una práctica unánime de la Iglesia católica hasta el siglo XIX. La prohibición que aparecía en el Antiguo Testamento fue retomada por los padres de la Iglesia quienes, como San Gregorio Niseno, San Juan Crisóstomo, San Agustín o Santo Tomás de Aquino, no ahorraron las críticas a esta actividad.

Por ejemplo, Santo Tomás de Aquino razonando su posición muestra su rechazo al argumento de que el tiempo en que la persona tarda en pagar lo prestado justifica el cobrar interés , ya que el tiempo no es propiedad de nadie sino que ha sido designado por Dios para todos los seres humanos. “Por ello, el prestamista que cobra por el tiempo del préstamo comete un fraude,ya que le vende lo que pertenece lo mismo al deudor que a él, y va contra Dios, puesto que exige un precio por algo que Dios regaló a todos por igual”

San Basilio Magno describe en su Homilía sobre el Salmo XIV el carácter insaciable de la usura : “El pobre buscaba una ayuda y ha encontrado un enemigo. Buscaba una medicina, y ha encontrado veneno. En lugar de socorrerle en su pobreza, te has enriquecido con su miseria [….] Los perros, cuando reciben algo, se amansan, pero el usurero, cuando se guarda su dinero, se irrita aún más. No cesa de ladrar pidiendo siempre más [….] Apenas ha recibido el dinero cuando ya te está pidiendo el dinero del mes en curso. Y este dinero prestado genera un mal tras otro, y así hasta el infinito”

La iglesia ha condenado la usura al menos en nueve Concilios. En el de Nicea, en el año 325, la prohibición del cobro de intereses solo se explicitaba en el lado del clero, bajo pena de degradación eclesiástica. Más tarde, Carlomagno hizo extensiva la prohibición a toda la población en sus Capitulares. El segundo concilio de Letrán (1139) condenó de forma tajante la actividad usuraria, incluida la que se desarrolla conforme al antiguo derecho romano. Con esta medida se erradicaba cualquier tipo de interés , por pequeño que este fuera. Los usureros, clérigos o laicos, eran considerados infames, siéndoles negada la cristiana sepultura.

El tercer concilio de Letrán (1179) renovó la condena de la usura : “ [….] ordenamos que los usureros manifiestos no sean admitidos a la comunión, y que, si mueren en pecado, no sean enterrados cristianamente, y que ningún sacerdote les acepte las limosnas [….]”. Más tarde, el papa Alejandro III declaró la nulidad del testamento del usurero. Las mismas condenas se repitieron en el cuarto Concilio de Letrán (1215)

El Concilio de Viena (1311-1312) señalaba que “ofendiendo a Dios y al prójimo”, en algunas zonas estaba autorizada la usura, cuyos intereses se cobraban además de forma coercitiva. Se estableció la excomunión para todos aquellos que, mediante decretos o sentencias, respaldaran el derecho de los usureros a cobrar los intereses. En el decreto 29 podemos leer que “si alguien cayera en el error de afirmar que ejercer la usura no es pecado, disponemos que sea castigado como hereje”

La última declaración oficial de la Iglesia Católica contra la usura, entendiéndose esta como cualquier tipo de interés, aparece en la encíclica Vix Pervenit (1745) en la que el Papa Benedicto XIV condena “ese género de pecado que se llama usura y que [….] consiste en que, partiendo de un préstamo, que por su propia naturaleza pide que se restituya solo la cantidad prestada, se quiere que se restituya más de lo que se recibió. Debido a esto, cualquier cantidad que supere el capital prestado es ilícito y usurario”

Hoy en día, la iglesia católica ha admitido la distinción entre un interés moderado permitido por la ley, y la práctica usuraria, caracterizada por un interés excesivo. Este cambio de enfoque ha de ser ubicado en su época. Se pasa de una economía de necesidades a una economía de ganancias, es el momento en que surge el capital industrial y financiero. La puerta a la permisividad se abrió primero, sin embargo, por el lado de la Reforma protestante. Lutero, aunque con matices, se mostró desfavorable a la usura. Sin embargo, paradojicamente, el gran cambio tuvo lugar en los sectores más puritanos del protestantismo, En Ginebra, Calvino se declaró abiertamente partidario del interés. Desechando los pasajes del Antiguo Testamento que tratan de la usura, así como los demás precedentes al respecto, por considerarlos inaplicables a las nuevas circunstancias, afirmó que cobrar intereses sobre el capital era tan lícito como cobrar una renta por la tierra. Aunque permitió solo intereses moderados y bajo ciertas condiciones, el hecho resultante fue que una actividad considerada reprobable e ilícita durante siglos…….acababa de ser respaldada por una autoridad religiosa.

Dentro de la iglesia católica, la primera vez que se cuestionó abiertamente la doctrina original fue en 1822. Una mujer de Lyon, Francia, percibió intereses sobre el dinero que había prestado y se le negó la absolución hasta que no devolviese los ganancias ilegales. El obispo Rhedon exigió una aclaración por parte de las autoridades de Roma, quienes le respondieron : “Le informamos que la demandante recibirá una respuesta a su pregunta en el momento adecuado […] Mientras tanto, podrá recibir la absolución sacramental en tanto y en cuanto esté totalmente dispuesta a someterse a las instrucciones de la Santa Sede”. En 1830 hubo otra promesa de resolución del problema, y más tarde, en 1873, la oficina de Propaganda de la Iglesia dio a conocer una tercera promesa, pero nunca se concretó. El pecado de la usura no se derogó en forma oficial, sino que se lo dejó caer simplemente en el olvido.

Es en este entorno donde el problema de la moral cristiana sobre el interés se va a limitar a tratar de determinar la cuantía del mismo, es decir, en determinar cuando un interés es demasiado alto y tendría que ser catalogado como usura.

E.- Islam

En el Islam, la palabra que tradicionalmente se traduce por usura es riba. Este término presente en el Corán, significa literalmente “incremento”. La prohibición de la usura es doctrina coránica tal como podemos ver en la azora titulada “La vaca” : “Vosotros los que creéis, temed a Dios y renunciad a cualquier beneficio de la usura que os quede si sois creyentes. Si no lo hacéis, sabed que Dios y su enviado os ha declarado la guerra [….] Si el deudor está en apuros, concededle una prórroga hasta que se encuentre desahogado, aunque lo mejor para vosotros es que renunciéis a cobrarlo, considerándolo como una limosna “ (Corán II, 274-279)

Tambien en la azora “Los romanos” encontramos una referencia a la riba: “Y lo que deis con usura para que se incremente a costa de los bienes ajenos, no producirá incremento alguno ante Dios, mientras que lo que dais sinceramente , buscando el rostro de Dios, esos son los que verán multiplicada su recompensa” (Corán XXX, 39)

Estos principios siguen vigentes hoy en día en los países islámicos, aunque la mayoría de empresarios y hombres de negocios musulmanes reconocen que hoy en día que las transacciones basadas en intereses son algo inevitable, pero tratan de evadirse de la prohibición con estrategias como utilización de bancos no islámicos. Otra táctica usada es la conocida como “banca islámica”. Estos bancos mantienen su viabilidad económica usando el concepto islámico de “participación en las ganancias y las pérdidas”. De esta forma, los bancos se convierten en una especie de accionistas del proyecto (personal, empresarial, social…..) al cual financian.

2.- ¿Qué hay detrás de la reprobación de las tradiciones religiosas al concepto de interés?

¿No será la preocupación por la justicia social y la estabilidad la que motivó que las principales religiones se detuvieran en el tema y prohibieran en forma unánime el cobro de interés? Siguiendo a Lietaer , los efectos del interés sobre la sociedad son los siguientes :

1.- En forma indirecta, el interés fomenta la competencia sistemática entre los participantes del sistema

2.- El interés estimula en forma constante la necesidad de un crecimiento económico permanente, aun cuando los niveles de vida permanezcan estancados

3.- El interés concentra la riqueza en favor de una pequeña minoría.

No es este el sitio para preparar una disertación sobre estos efectos, pero si dejar unos pequeños bosquejos y algunas cuestiones abiertas al hilo de ellos :

1.-El sistema monetario actual (basado en la valorización del tiempo en forma de interés) nos obliga a  incurrir en una deuda colectiva, y a competir entre los integrantes de la comunidad, con el único fin de obtener los medios para realizar intercambios entre nosotros y reponer los intereses generados. ¿Es esto lo natural? ¿Qué es lo natural humano, la competencia o la cooperación?

2.-Ese sistema monetario precisa un crecimiento continuo para que se puedan pagar los intereses, y se establece como una rutina en nuestras vidas. Es la tasa de interés la que establece el nivel promedio de crecimiento necesario para mantenerse en el mismo lugar. La pregunta que nos surge es : ¿Es posible el crecimiento infinito en un mundo finito (nuestro único planeta Tierra)?

El Centavo de José y la imposibilidad matemática del interés compuesto

El interés indefinidamente compuesto es una imposibilidad matemática en el mundo real. Por ejemplo, si José hubiera invertido un centavo de dólar con un interés del 4% el día de nacimiento de Jesucristo, para el día de la independencia norteamericana su valor habría aumentado hasta ser igual al de una bola de oro con el peso de la mitad del planeta Tierra. En la actualidad, tendría el valor de 2252 bolas de oro del peso de la Tierra

Si el interés compuesto hubiera sido del 5%, en el año 2002 el centavo de José habría alcanzado el increible valor de 470 mil millones de bolas de oro del peso de la Tierra

3.-Un tercer efecto sistemático del interés en la sociedad es la transferencia continua de riqueza de una gran mayoría a una pequeña y selecta minoría. Las personas y organizaciones más ricas son dueñas de activos que devengan intereses, y van a recibir una renta permanente de cualquiera que precise un préstamo a fin de obtener el medio de cambio (dinero) necesario para cumplir con el pago de interés. Son numerosos los estudios que muestran la transferencia de riqueza del 80% inferior de la población al 10% superior dentro de los paises occidentales (por no entrar a hablar de los desequilibrios norte-sur). El resultado acumulativo de este proceso explica el apabullante desequilibrio en la distribución de la riqueza a nivel mundial y haciéndose mayor cada vez el “gap” en estos últimos años. Esta diferencia es por entero independiente del grado de inteligencia o laboriosidad de los participantes, que es el argumento clásico para justificar las grandes diferencias en materias de ingresos. Y si es gravísimo la cantidad de gente por debajo de los niveles de pobreza, lo es más cuando los que están mejor tampoco digamos que estén/estemos muy bien (los medicamentos antidepresivos y ansiolíticos están en las partes más altas de la lista de medicamentos más prescritos).

A modo de conclusión, decir que las religiones han tenido originariamente el objetivo de la búsqueda de  justicia social y distribución de la riqueza. Cuando atacan las transacciones que comportan intereses , el propósito es proteger al individuo económicamente débil de una forma u otra contra el poderoso (en riqueza) que puede aprovecharse de él a través del mecanismo del interés. Independientemente de sus diferentes interpretaciones, podemos decir que la actitud que siempre dominó en el cuerpo doctrinal de las religiones con respecto al tipo de interés fue el temor a la arbitrariedad en las decisiones de aquellos que detentaban el poder político y económico con respecto a los menos favorecidos

Anexo : Alternativas al sistema monetario basado en el tipo de interés

Sin ánimo de ser exhaustivo, traigo aquí un catálogo de diferentes propuestas que se están moviendo socialmente con el objeto de modificar radicalmente (en el sentido, de ir hasta las raíces), el sistema monetario actual para poner la economía al servicio del individuo y no al revés:

  • Banca ética : En palabras de Peter Blom, CEO internacional de Triodos Bank, se trata de modificar el antiguo modelo bancario, que entiende la Banca como un negocio que busca el máximo beneficio a corto plazo para sus accionistas, a un modelo donde la banca sea un agente social que elija sus inversiones preocupado por su impacto sobre la naturaleza, las personas y los problemas a los que nos enfrentamos ”. Yo diría que el negocio entonces es la búsqueda del máximo beneficio a largo plazo y no solo para sus accionistas, sino para la sociedad en total. En España aparte de Triodos (el más consolidado) hay otras iniciativas como Fiare, Coop 57, Oikocredit
  • Bancos de tiempo :  Constituyen un acuerdo dentro de una comunidad para utilizar algo (horas de servicio) como medio de pago. Al llegarse al acuerdo, se crea literalmente dinero que puede ser incluso impreso de la misma forma que la moneda actual (ejemplos de estas denominadas “monedas complementarias” ya se han implementado en numerosos territorios fomentando una economía más basada en lo local : Chiemgauer, Ithaca hours, LETS)
  • Dinero sin inflación ni tasas de interés (Margrit Kennedy) : El sistema monetario debería considerarse un servicio público, por lo tanto es ilegal un sistema en el cual el 10% de la población continuamente recibe más de lo que paga por dicho servicio a expensas del resto que recibe menos de lo que paga. Muy esquematicamente, Margrit Kennedy propone reemplazar el interés por una tasa sobre el dinero inmovilizado (es a lo que denomina oxidación) como incentivo para la circulación lo cual provee al sistema de un ímpetu semejante al del interés. Desaparecería con ello, los múltiples reembolsos de intereses, el crecimiento malsano del sistema económico y las ventajas unilaterales que proporcionan a los prestamistas en la actualidad.
  • Los liberales de la escuela de economía austriaca proponen el restablecimiento de un patrón físico (oro, aunque podría ser la energía, por ejemplo) donde la creación de dinero esté sujeta al límite de esos bienes físicos junto con un coeficiente de reserva de depósitos del 100% para la eliminación del concepto de creación de “dinero bancario”. Es necesario recordar que hasta el año 1971, se podía acudir a la Reserva Federal americana a exigir 1 onza de oro por cada 35 dólares que tuvieras en billetes americanos. Al perder ese ancla, hemos llegado al desborde de creación de dinero bancario/financiero que ha provocado la actual crisis mundial . Pero ese es otro tema………

Bibliografía

  • “La crítica de la usura en la tradición”, Artículo de Andrés Guijarro en la revista The ecologist , nº 31 , Invierno 2007
  • “El futuro del dinero”, Bernard Lietaer, Longseller, Buenos Aires, 2005
  • “Fuera de los pobres no hay salvación”, Jon Sobrino, Trotta, Marzo 2007

 

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