La educación en Esparta

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En mayo de 1986, CEFN, de Valencia,  editó un opúsculo de Henri Irenee Marrou,  historiador antiquista francés, especialista en el cristianismo primitivo, en Agustín de Hipona, la educación antigua y la filosofía de la historia.

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Henri Marrou – Wikipedia, la enciclopedia libre// // //

Nacido en 1904 en una familia católica de clase media, del sur de Francia, Marrou realizó sus estudios en la Escuela Normal Superior de París sobre la calle Ulm, y obtuvo la agregación de historia en 1929, en segunda posición, detrás de Alphonse Dupront. Entró, acto seguido, en la Escuela francesa de Roma, donde trabajó hondamente sobre Agustín de Hipona.

Admirador de Pierre Teilhard de Chardin y de Charles Péguy, conoció a Emmanuel Mounier, con quien colaboraría en la revista Esprit a partir de 1935. Fue asimismo el fundador de los Estudios agustinianos.

Viajó entonces a Nápoles y El Cairo, antes de ser docente en Nancy y luego Montepllier. Se doctoró en 1937, con la presentación de su tesis sobre San Agustín y el fin de la cultura antigua. Músico aficionado, se convertiría además en miembro de la Academia Charles-Cros y redactaría bajo el seudónimo de «Henri Davenson», artículos y libros de musicología. Publicaría también en dicha revista artículos que serían ensamblados en 1978 con el título Crisis de nuestro tiempo y reflexión cristiana (de 1930 a 1975).

Durante la Segunda Guerra Mundial, se unió a la Resistencia. De 1945 a 1975, ocupó la cátedra de historia del cristianismo en la Sorbona y escribió sus obras más importantes. Fue uno de los primeros colaboradores de la colección Fuentes cristianas; publicó a su vez la Patristica Sorbonensia, editados por Le Seuil, una colección de trabajos académicos sobre temas relacionadas con los Padres de la Iglesia Católica, a los que había asimismo editado.

Por otro lado, con otros estudiosos denunció el uso de la tortura durante la Guerra de Argelia, actitud que le valdría persecución en ese momento. Aprobó vivamente el Concilio Vaticano II, combatiendo a su vez a los integristas y los progresistas influenciados por el marxismo; pero no le atrajo del Mayo francés.

Sus libros ricos y ponderados sobre la cultura intelectual y religiosa de la Antigüedad Tardía, sus trabajos sobres los Padres de la Iglesia Católica (particularmente Agustín de Hipona), sus reflexiones sobre el «conocimiento histórico» y la teología de la historia, le valdrían una reputación internacional, y atrajeron a muchos discípulos.

Fue amigo del historiador Marcel Simon y crítico de la escuela francesa de los Annales.

( http://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Marrou ).

En relación con Esparta, merece citarse su obra: Histoire de l’éducation dans l’Antiquité, París, Le Seuil, 1948. Tr.: Historia de la educación en la antigüedad, EUDEBA, Buenos Aires, 1970 (Traduccion de Jose Ramon Mayo); Akal, 2004 ISBN 978-84-7600-052-6

El opúsculo arriba citado, “La educación en Esparta” consta de dos capítulos: uno trata sobre La Educación Homérica” y el otro, sobre “La Educación Espartana”.

Del capítulo primero seleccionamos los siguientes párrafos:

Con Homero se inicia, para no interrumpirse jamás, la tradición de la cultura griega. (…).

Siguen los siguientes apartados: Interpretación histórica de Homero,  La caballeria homérica, La cultura caballeresca, Quirón y Fenix, Supervivencias caballerescas, Homero, educador de Grecia, La ética homérica, La imitación del héroe.

 

El 2º capítulo, que trata sobre La Educación Espartana, comprende diez apartados. En una previa introducción se señala que “Esparta ocupa un lugar de privilegio en la historia de la educación y, más en general, de la cultura helénica. (…). En Laconia  existe ya un arte floreciente desde el siglo VIII [adC]; el siglo VII es ya el gran siglo de Esparta, cuyo punto culminante, cuyo akmé, para decirlo en griego, podría fijarse, a mi modo de ver, hacia el año 600.(3).

La CULTURA ARCAICA DE ESPARTA nos es accesible  gracias a dos tipos de documentos: los fragmentos de los grandes líricos (Tirteo, Alcman) y los resultados sorprendentes de las excavaciones emprendidas por la Escuela Inglesa de Atenas, sobre todo la del santuario de Artemis Orthia (1906-1910). (…). En la época arcaica (…) Esparta era un gran centro de cultura, hospitalaria para los extranjeros, acogedora de las artes, de la belleza, (…). Esparta era entonces lo que Atenas sólo llegaria a ser en el siglo V: la metrópoli de la civilización helena.

Esparta MILITAR Y CÍVICA(17)

Esta Esparta de los siglos VIII-VI ese indudablemente,  ante todo, un Estado guerrero: su poderio bélico le ha permitido conquistar y conservar un territorio que (…) hizo de Esparta uno de los más vastos Estados de Grecia; (…). El ideal militar ocupa un lugar predominante en la cultura de Esparta, lo cual ya es testimoniado por las elegías bélicas de Tirteo, consagradas a la glorificacion del heroe combatiente.

 DEPORTIVA

 

Esparta MUSICAL

 

LA GRAN NEGACIÓN

 

 

EDUCACIÓN DEL ESTADO

 

 

INSTRUCCIÓN PRELIMINAR

 

MORAL TOTALITARIA

 

EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES

 

EL ESPEJISMO ESPARTANO (p27,28)

 

 

 

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