JULIO MARTÍNEZ SANTAOLALLA

SANTOLALLA Y HIMMLER.3E4A6237-F20F-8C66-A52433DF432A0543 santa-olalla&himmler
SANTAOLALLA, EL PREHISTORIADOR ESPAÑOL QUE INVESTIGÓ LA ARIANIZACIÓN DE ESPAÑA.
En “Genetica e Identidad. Linajes genéticos”, (Revista Ciudad de los Césares, 90 y 91), Carlos Videla Briones expone, entre otras cosas, las investigaciones genéticas recientes que muestran el alto componente indoeuropeo que tienen los españoles.
Estos descubrimientos parecieran ser consistentes con investigaciones en otros campos científicos, como en los de la arqueología, y encontrar, por ejemplo, en la prehistoria de España estudiada por Julio Martínez Santa Olalla las explicaciones arqueológicas de la difusión indoeuropea por España.
P/.
A continuación algunos textos relativos al prehistoriador
JULIO MARTÍNEZ SANTA-OLALLA.
TRANSCRIPCIÓN DE WIKIPEDIA:
Julio Martínez Santa-Olalla, Santa Olalla o Santaolalla, (Burgos, 1905 – Madrid, 1972), fue un arqueólogo español.
Biografía
Germanófilo e hijo de un general amigo de Franco, fue discípulo de Pedro Bosch Gimpera y Hugo Obermaier, con quien realizó su tesis doctoral para convertirse en profesor ayudante en la Universidad de Madrid.
Entre 1927-31 estuvo en la Universidad de Bonn (Alemania), donde fue muy influido por las teorías indoeuropeas de Gustaf Kossinna y por el ascenso del nazismo, especializándose en la expansión de los pueblos germánicos visigodos durante el Bajo Imperio Romano en la Península Ibérica.
Militó en la Falange Española durante la Guerra Civil española. Durante la contienda, en Burgos, 1938, si bien impreso en 1941, escribió el Esquema Paleontológico. En marzo de 1939 fue nombrado Comisario General de Excavaciones.
A partir de ese año, intensificó los contactos con las instituciones arqueológicas de la Alemania nazi e intentó crear un equivalente del Archäologisches Institut des Deutschen Reiches, la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas que controló hasta 1956 las excavaciones en España. Al marchar al exilio Hugo Obermaier aprovechó para ocupar interinamente su Cátedra de Historia Primitiva del Hombre en la Universidad de Madrid entre 1939-54, hasta que perdió su cátedra por concurso-oposición ante Martín Almagro Basch.
Fue primer director y fundador del Instituto Arqueológico Municipal de Madrid.
Teoría de la arianización de España
Su idea de la “arianización de España” por los celtas y su ninguneo de los íberos estaba muy influida por la arqueología fascista alemana y la Ahnenerbe. Trabó amistad con Wolfram Sievers, director de la Ahnenerbe (Herencia Ancestral Alemana), y sobre todo con Himmler, su patrono, a quien admiraba y con quien mantuvo relación epistolar. La Ahnenerbe sentía gran interés por España, en especial por su arte rupestre, los visigodos y sobre todo la cultura antigua de las Canarias, donde los nazis confiaban encontrar testimonios de una ancestral raza aria pura de la que serían miembros los primitivos guanches.
El prehistoriador de la organización, Hermann Wirth, que buscaba la Atlántida, consideraba que las islas eran restos meridionales del gran continente sumergido, patria de origen de los arios. Santa Olalla proporcionó mucho material documental a la Ahnenerbe.
En octubre de 1940, cuando Himmler realizó su célebre visita a España, Santa Olalla fue asignado a su séquito y le acompañó a El Escorial, el alcázar de Toledo, al Museo del Prado y al Museo Arqueológico Nacional. El reichsführer quedó contento y el arqueólogo falangista recibió una invitación personal de Himmler para desplazarse a Alemania y estudiar con los jefes de la Ahnenerbe planes de colaboración. El comisario general de Excavaciones fue recibido en el aeropuerto de Tempelhof por el propio Sievers y el standartenführer (coronel de las SS), Von Uslar. Nuestro arqueólogo concretó varios acuerdos en la sede de la organización nazi, como la realización de un ciclo de conferencias del propio Santa Olalla en diversas ciudades alemanas, la publicación a cargo de la Ahnenerbe de un trabajo suyo sobre los godos en España y el intercambio de expertos para participar en diversas intervenciones arqueológicas.
La primera gran colaboración entre la Comisaría General de Excavaciones y la Ahnenerbe debía ser la intervención en la necrópolis visigoda de Castiltierra (Segovia), para la que el ministro José Luis Arrese cursó en julio de 1941 una invitación especial a Himmler y a Sievers, “para demostrar la camaradería de falangistas y nacionalsocialistas en el terreno científico, y de manera especial en el estudio de nuestros comunes problemas culturales y raciales”. Entre 1941-46 orientó su investigación hacia Marruecos y el Sahara Occidental de acuerdo con los intereses imperialistas de la Dictadura de Franco durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que la victoria aliada aconsejó al Ministerio de Asuntos Exteriores retirarle su apoyo entre 1946-49 aunque también por su mala relación con el marqués de Lozoya, director general de Bellas Artes, así como con otros arqueólogos españoles. Parece que incluso se utilizaron los rumores de que era homosexual.
Entonces sus excavaciones se orientaron hacia el Calcolítico y Bronce del Sureste de la Península Ibérica, y finalmente al Paleolítico de la Cordillera Cantábrica, si bien sus resultados generalmente no se publicaron. Su interpretación de la prehistoria española se articula en un modelo difusionista, a partir del Neolítico, desde Mediterráneo Oriental, al que se le superpone, durante el Bronce Final y el Hierro, los pueblos de campos de urnas y celtas, los cuales considera arios indoeuropeos, hasta culminar “la completa arización de España”.
Bibliografía
• Alfredo Mederos Martín, “Julio Martínez Santa-Olalla y la interpretación aria de la Prehistoria de España (1939-1945)”, en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 69-70, 2003 2004, págs. 13-56. ISSN 0210-9573.
HASTA AQUÍ EL TEXTO DE WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Mart%C3%ADnez_Santa_OlallaMARTÍNEZ SANTA-OLALLA VISTO DESDE SU TIERRA DE BURGOS:
Pérez Barredo “El arqueologo de los nazis” en http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Vivir/20080413/arqueologo/nazis/3E696378-F20F-8C66-A49BF740EE98B622La raza aria, ejemplo de pureza y superioridad, debía tener un origen. Y a su búsqueda se lanzó Heinrich Himmler, mano derecha del Führer, jefe de la SS y creador de Das Ahnenerbe (Comunidad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral), un proyecto destinado realizar y divulgar todo tipo de investigaciones para sostener estas tesis.
Das Ahnenerbe organizó expediciones de lo más exóticas, como la que llevó en 1938 a sus científicos al Tíbet, donde se pensaba que había surgido una raza antecesora de la germana. Pero hubo más investigaciones fuera de Alemania. De España se interesó por dos. Una se localizó en Castilla, en el yacimiento visigótico de Castiltierra, en Segovia, y la otra en las islas Canarias, donde las crónicas históricas hablaban de sus aborígenes como de seres altos, rubios y de ojos claros, posiblemente descendientes de los habitantes de la Atlántida, leyenda que, al igual que la del Santo Grial, también persiguieron los nazis.
Al frente de ambos proyectos estaba un eminente arqueólogo con el que el Reichführer conectó e intimó desde el principio: un burgalés llamado Julio Martínez Santa Olalla.
Para comprender el relevante papel que éste desempeñó en su relación con los proyectos filonazis en España es necesario rescatar su biografía. Nacido en Burgos el 23 de agosto de 1905 en el seno de una familia acomodada vinculada a Poza de la Sal y de hondas raíces religiosas, Santa Olalla se interesó pronto por la arqueología. Con 17 años ingresó en la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria. Fue alumno de Pere Bosch y Hugo Obermaier, principales investigadores del momento, y bajo su supervisión publicó a mediados de los años 20 un trabajo sobre Prehistoria Burgalesa.
En 1927 fijó su residencia en Bonn tras obtener una beca de Lector de la Español en la universidad de esta ciudad alemana. Durante su estancia, que se prolongó hasta 1931 ya como profesor de Cultura Española, se asentó su germanofilia, como asegura Francisco Gracia, responsable del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Barcelona en su todavía inédito estudio Las relaciones entre los arqueólogos españoles y la Alemania nazi (1939-1945). «Con posterioridad, y mientras intentaba afianzar su posición en la Universidad con la obtención de una cátedra, que no lograría hasta junio de 1936, cuando se alzó con la de Historia del Arte en la Universidad de Santiago, mantuvo contactos académicos con prehistoriadores y arqueólogos alemanes cada vez más dependientes o acomodados a la estructura de poder nazi», señala Gracia.
A Santa Olalla la sublevación militar de 1936 le sorprendió en Madrid. Fue detenido, pero consiguió refugiarse en la embajada francesa. Logró huir a Francia pero regresó en 1938. Por su condición de camisa vieja, primero fue nombrado jefe de las excavaciones arqueológicas de Falange y después, ese mismo año, Comisario General de Excavaciones. Ese encumbramiento le permitió viajar y establecer estrechas relaciones con profesionales alemanes e italianos.himmler en españa. En octubre de 1940 Himmler viajó a España. Primero visitó Burgos, pues quería conocer la ciudad desde la que Franco había dirigido los designios de la guerra tras la rebelión militar. Mitómano hasta el delirio, aquí se interesó especialmente por la señera figura medieval del Cid. Después recaló en Madrid. Como conocedor del idioma y por su alto cargo en la administración del nuevo Estado, se le encomendó a Santa Olalla ejercer de cicerone del dignatario germano: juntos visitaron El Escorial, el Alcázar de Toledo, el Museo del Prado y el Arqueológico Nacional.
Fue tal la conexión que se produjo entre ambos, explica Gracia, que sólo dos meses después el arqueólogo burgalés recibió una invitación personal de Himmler para desplazarse a Alemania y estudiar con los miembros de Das Ahnenerbe las vías de colaboración con la Comisaría General de Excavaciones y las actividades arqueológicas de Falange.
La primera gran cooperación, señala el profesor de la Universidad de Barcelona, fue la intervención en la necrópolis visigoda de Castiltierra. Una vez concluida, Santa Olalla viajó a Berlín con todos los restos hallados con el fin de analizarlos en las dependencias de la siniestra institución alemana, «con lo que los ajuares iniciaron una dispersión que aún continúa en la actualidad», subraya Gracia.
Durante su estancia, Santa Olalla participó en numerosos actos y pronunció la conferencia ‘Indoeuropeización de España en el primer milenario pre-cristiano’. Tras el acto, indica el director del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Barcelona, el carácter científico de la visita «cobró matices políticos cuando al responder al discurso de bienvenida, Santa Olalla abogó por demostrar las bases de la inteligencia en el terreno científico, acentuando y hablando ampliamente de la significación de la ingente lucha contra el comunismo internacional, cuya primera batalla ganóse en España y cuya segunda batalla se riñe y gana en los campos de Rusia, ocupando los falangistas puesto de honor en la División Azul (sic)».
En aquel nuevo viaje Santa Olalla volvió a instar a Das Ahnenerbe a la campaña del año siguiente en el yacimiento segoviano, invitación que el director del instituto, Wolfram Sievers, hubo de declinar, toda vez que el grueso de los científicos del programa se encontraban ocupados en investigaciones versus saqueos en los territorios invadidos ya de Rusia.ascenso y caída. La influencia de Santa Olalla alcanzó tal grado que el ministro José Luis Arrese mostró interés por el asesoramiento germano para crear en España una institución similar a la nazi y dependiente de Falange. Para Gracia, de este modo «Falange hubiera controlado las bases ideológicas de la prehistoria y la arqueología españolas, pudiendo modelar en beneficio propio y del régimen los resultados de los proyectos de investigación y las intervenciones arqueológicas, en un proceso similar al que los hombres de Himmler desarrollaban en Alemania».
El arqueólogo burgalés estaba en la cima de su carrera: hasta Franco alabó el trabajo que desempeñaban los arqueólogos, y la guinda le vino en forma de condecoración: recibió la Encomienda con la Placa de la Orden Imperial del Águila Alemana.
La excavaciones se extendieron por buena parte de la geografía española, incluyendo Levante y el sur de Andalucía, y en África, sobre todo en el Sáhara español y en Guinea. Sin embargo, la estrella de Santa Olalla empezaría a apagarse. A medida que avanzaba la guerra iba pareciendo más claro que Alemania sería derrotada. La excesiva germanofilia del burgalés en el momento en el que España se afanaba por distanciarse hacia una posición más neutral debilitó su poder. Además, según señala Gracia, Santa Olalla tuvo enconados enfrentamientos con otros arqueólogos españoles por su manera de dirigir la Comisaría General de Excavaciones; le acusaban, entre otras cosas, de querer apuntarse cada éxito de las investigaciones que se llevaban a cabo.el aislamiento. Con todo, el arqueólogo mantuvo contacto permanente con Das Ahnenerbe hasta el final de la guerra a través de la embajada de Alemania. «Santa Olalla permanecería fiel a sus corresponsales alemanes más allá del cambio de sentido de la guerra, lo que enconaría aún más su posición de aislamiento respecto a la clase dirigente de la arqueología española que le consideraba poco más que un intruso en la vacante cátedra de Historia Primitiva del Hombre en la Universidad de Madrid desempeñada por Hugo Obermaier hasta 1936, y recelaba de su poder omnímodo en la Comisaría General de Excavaciones. Una clase dirigente que se aliaría contra él en 1954-1956 aprovechando el tímido aperturismo político promovido por el ministro de Educación Nacional Joaquín Ruiz Jiménez para descabalgarle de su posición», sentencia Gracia.
Como era falangista de primera hora, la pérdida de influencia a partir de la derrota nazi de Julio Martínez Santa Olalla fue paralela a la de Falange en el seno del aparataje franquista. Pese a ello, siguió siendo el responsable de la Comisaría General de Excavaciones hasta 1958. Murió en Madrid en 1972.
FIN ARTÍCULO DE R. Pérez Barredo “El arqueologo de los nazis” en http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Vivir/20080413/arqueologo/nazis/3E696378-F20F-8C66-A49BF740EE98B622SOBRE LAS IMPLICACIONES POLÍTICAS DEL INDOEUROEISMO ENRAIZADO EN SANTAOLALLA:
http://blogs.periodistadigital.com/juanfernandezkrohn.php/2011/03/07/el-foro-asturias-y-la-antropologia-facha
insigne arqueólogo (y antropólogo) al que se le paró el corazón en clase un día de enero del 72-Julio Martínez Santaolalla va hoy de reo ante la historia de un delito de lesa/democracia -en el orden intelectual, del pensamiento- rayano en el crimen/de/guerra (y contra la humanidad) por haberse interesado a la prehistoria española -y a sus primeros siglos de historia- en unos términos y desde unos enfoques que no son hoy por hoy ni lo eran siquiera entonces en su tiempo (cuando empezó su carrera me refiero antes del estallido de la guerra civil española) ni política ni histórica, ni arqueológicamente o antropológicamente correctos.
La filiación visigoda o germano/visigótica del ser histórico de los españoles no estuvo nunca muy bien vista en España loz últimos siglos, y dejó de estarlo en cualquier forma a partir del 45. No conocía a Julio Martínez Santaolalla pero no hay duda que la figura del insigne arqueólogo no deja de gravitar de cerca o de lejos sobre un escrito -de entre los comprendidos en los papeles póstumos de José Antonio- como el de “España, germanos contra bereberes”, si se tiene en cuenta su protagonismo indudable en la universidad española, antes y después de la guerra civil, y además su militancia en Falange Española los años de al república.
No se trata de un dogma no obstante sino de un “a priori” o un postulado científico a penas -o de pretensiones cientìficas por lo menos- por más que se pueda ver legítimamente objeto de convicciones o incluso catalogado en el ámbito de las creencias ¿O acaso sería más licito o legítimo creer en los derechos de primogenitura de los franceses o en la misión histórica -y mesiánica- del papa polaco (Juan Pablo II) que en la estirpe gótica o germánica de todos (y cada uno) de los españoles?
Y esa convicción perfectamente legitima como digo no dejaría fatalmente de obligar a aparecer en malas compañías al arqueólogo insigne, y me refiero en particular a los círculos de la arqueología alemana de los tiempos del III Reich, sin poder evitar tampoco figurar junto a las más altas figuras del régimen nazi y en particular junto a Heinrich Himmler del que fue asiduo acompañante durante su visita a España en octubre del 40 en el marco de los preparativos del encuentro de Hendaya entre Franco y Hitler.
No tuvo mas figuración no obstante que Tovar y otros de mayor fortuna que él en el recuerdo, con la diferencia que Santaolalla conservaría siempre los lazos de amistad y de confraternidad académica con amigos y conocidos alemanes que había guardado de su paso por las universidades alemanas, después incluso del 45.
Otra tesis incorrecta que se ve asociada a la figura del célebre arqueólogo lo seria la del difusionismo etnológico o cultural/etnológico ario o indoeuropeo y su corolario “celta” inevitable que le llevaba a privilegiar la filiación céltica de los primitivos habitantes de la península en detrimento de los íberos (“semitas” o “bereberes”)
Una posturas que cobran inopinadamente rabiosa actualidad en el panorama político de la España de hoy y en particular con el hervidero en el que se ve (políticamente) convertido desde hace un rato el principado de Asturias. Una colección de espectros se habrán dado cita es cierto con ocasión de la creación del Foro Asturias, alternativa independiente al PP y al PSOE en las próximas elecciones autonómicas del principado.
Y uno de ellos lo es sin duda el pro/celtismo del celebre arqueólogo y camisa/vieja más arriba evocado que se compagina de maravilla con la reivindicación de lo astur -o celta/astur- que viene acompañando las tomas de posición del foro Asturias y los discursos y declaraciones de su estrella indiscutible Francisco Avarez Cascos.
La reivindicación del lazo de filiación o de parentesco estrecho entre el reino astur de la Reconquista y los antiguos astures pobladores primitivos de la región asturiana (y por extensión de toda la cornisa cantábrica hasta las vascongadas) trasluce con claridad desde luego en las afirmaciones programáticas del Foro Asturias, hasta en el mapa histórico que habrá servido de telón de fondo ambiental a su primer congreso.
Otro espectro que gravita fatalmente sobre el incipiente Foro Asturias y su líder lo es el del movimiento italiano autonomista -por no llamarle separatista- la Liga Norte (de Umberto Bossi) No sé donde leí una vez que sin la presencia omnipresente de la Mafia en la política italiana no se explicaba ese sueño un tanto extraño, insólito y surrealista, de una Padania independiente que encarna hoy por hoy -tras las huellas de la Venecia medieval- la Liga Norte en la política italiana.
Y “mutatis mutandis” cabria también decir que sin la situación a la que se ha llegado por todas partes -y en Asturias más aún sin duda que en cualquier otro sitio- por culpa de la alternancia (falseada) del PP y del PSOE da cuenta de ese renacimiento de lo astur.
No acuso en modo alguno -quede bien claro de entrada- a Álvarez-Cascos de separatista ni de autonomista tan siquiera, y si dudas cabían las afirmaciones rotundas de su discurso en el congreso constituyente de la nueva formacion que lidera, disipa todas las dudas en ese punto.
Pero está claro que sus postulados astures o asturianistas -en la línea de la Ilustración, de Jovellanos y de la sociedad asturiana de Amigos del País- y su corolario inseparable, a saber el europeísmo que vienen sin ambages proclamando no deja de plantear un claro desafío -en el plano intelectual aunque solo sea- al resto de los españoles.
Porque si África empezaba en los Pirineos como llegó a lamentar Don Miguel de Unamuno, está más que claro que las raíces vascas primitivas que siempre reivindicó bien ufano el autor del “Sentimiento trágico de la vida” no eran en modo alguno ajenas a ese desprecio antropológico -por llamarlo así- innegable en él, por muy soterrado que se viera en sus escritos o en su trayectoria.
Y “mutatis mutandis”, si la cuna matricial de la España histórica que heredamos los españoles lo es el reino astur -o el ámbito histórico y geográfico o territorial de lo/astur- está muy claro también que se trata de un postulado que no se ve ayuno de consecuencias en toda una serie de planos. Y en particular en materia de europeísmo.
Porque si lo celta/astur definiría preferentemente lo español en el transcurso de la formación o gestación de nuestro ser histórico colectivo, tal y como lo sostenía Julio Martínez Santaolalla, quiere decirse que los astures -o asturianos- se ven asistidos de más derechos históricos o prehistóricos que otros españoles a sentirse europeos (de pleno derecho)
O si se prefiere ponerlo por pasiva -y de una forma a la vez acogedora y en modo alguno beligerante- quiere decirse que Foro Asturias es capaz de ofrecer un proyecto de futuro mas (auténticamente) europeísta para España que el resto de las formaciones o partidos políticos del espectro político operante en la política española en los tiempos que corren.
No es un reproche, ya digo, bien al contrario, porque si hay algo que me parece atractivo y sugestivo en la nueva formación que habrá visto la luz en el Principado -con viento en pompa en todos los sondeos entre paréntesis- lo es ese toque de europeísmo con tantos visos de autentico que se ve plasmado en las inquietudes y preocupaciones inmediatas hechas públicas por la nueva formación que lidera Álvarez Cascos.
A años luz cabe apostar del falso europeísmo del PSOE que les lleva fatalmente a ser correveidiles -en una tradición ¡ay dolor de subalternaje en el extranjero muy nuestra en las últimas décadas- de los principales mentores (y tenores) extranjeros de la Internacional Socialista, y ya ni siquiera eso, simplemente de los que cortan el bacalao hoy por hoy -ya sea la Merkel o Nicolás Sarkozy- en la palestra de la política europea.
Un europeísmo cargado de promesas de futuro a más o menos a corto plazo el del Foro de Asturias es lo que cabría conjeturar ante la emergencia de nuevas formaciones independientes sin lazos o ataduras ninguna con los partidos que ostentan hoy por hoy la hegemonía en el seno de la Unión EuropeaComo lo ilustra el ascenso fulgurante en los sondeos de opinión pública en Francia de Marina Le Pen. Comparaciones odiosas, pero el celtismo del que el fundador del Frente nacional (francés) hizo siempre gala se encuentra sin duda mucho mas próximo de lo que parece a primera vista de los postulados astures -y jovellanistas- del partido de Álvarez Cascos.
¿Tendrán el coraje intelectual de aceptar ese desafío en el plano de los orígenes y de asumir los lazos o de sentar las puntualizaciones obligadas, o llegado el caso sus diferencias? Como sea, esa es mi apuesta.FIN ARTÍCULO DE http://blogs.periodistadigital.com/juanfernandezkrohn.php/2011/03/07/el-foro-asturias-y-la-antropologia-facha

Javier Calvo Martínez escribe “Dehesa de Majadahonda” en http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com/2010/06/dehesa-de-majadahonda-como-un-kilometro.html
El nombre que aparecía en mis apuntes de clase, Julio Martínez Santa-Olalla, correspondía al de un personaje poco conocido hoy en día, pero que en su momento, contó con cierto prestigio, y que, durante el franquismo, llegaría a ocupar cargos de importancia en el campo de la arqueología y la antropología nacional. Julio había nacido en Burgos en 1905, y era hijo del general de Aviación José Martínez Herrera y de Consuelo Santa-Olalla Cadiñanos. Su padre, que era amigo personal de Franco, había ocupado temporalmente la alcaldía de Barcelona, en sustitución de Pi y Sunyer, tras el intento revolucionario de octubre de 1934, en el que Companys, llegó a proclamar (aunque solo por un día) el Estado Catalán de la República Federal Española.

Doctorado en la Universidad de Madrid, Julio Martínez Santa-Olalla fue profesor de la Universidad de Bonn entre los años 1927 y 1931. Al igual que tantos otros intelectuales españoles de su época, desarrolló un fuerte sentimiento germanófilo, que en su caso, le llevaría a simpatizar e identificarse con muchos de los principios del nacional-socialismo, cuyo auge y ascenso pudo vivir en primera persona durante su estancia en Alemania. A su regreso a España, ocuparía la cátedra de Historia del Arte, Arqueología y Numismática de la Universidad de Santiago de Compostela.

Parece ser que para 1936, Julio Martínez Santa-Olalla es ya militante de Falange Española. La sublevación militar de julio le sorprenderá en Madrid, donde es detenido y trasladado a una de las peores checas existentes en la zona republicana, la checa de Fomento, situada en los sótanos del Círculo de Bellas Artes, en la calle Alcalá nº 40.

Rápidamente, sus amigos y colegas de profesión se movilizan para intentar ayudarle. Parece ser que fue el propio Julián Besteiros (catedrático de Psicología, Lógica y Ética, y que, como es sabido, fue un destacado político socialista durante la Segunda República), el que conseguiría finalmente su liberación. Buena parte de la guerra, Julio Martínez Santa-Olalla, la pasaría refugiado en la Embajada francesa de Madrid, hasta que en 1938, logró pasarse a la zona nacional.

Tras la contienda, Martínez Santa-Olalla, fue nombrado Comisario General de Excavaciones Arqueológicas, cargo que ocuparía hasta 1956. Fuertemente influenciado y atraído por las ideas nazis sobre la expansión de los pueblos germanos en Europa, entabló una intensa relación con algunos de los miembros más destacados de la Ahnenerbe (“Herencia Ancestral Alemana”), institución alemana creada por los nazis, entre los que destacaban personajes tan siniestros como Wolfram Sievers, o el mismísimo comandante en jefe de la SS, Heinrich Himmler, con quien Martínez Santa-Olalla se carteaba personalmente y al que acompañó durante la fugaz visita que el jerarca nazi realizó a España en 1940, según cuentan, interesado en la búsqueda del Santo Grial.

En aquellos años, Julio Martínez Santa-Olalla, basándose en el supuesto pasado celta de la península, desarrolló su teoría sobre la “arianización” de España. También dio gran importancia a la etapa visigoda, un tema, el de la expansión de los pueblos germanos tras la desintegración del Imperio Romano, muy del agrado de los nazis.

Hoy en día, las teorías e interpretaciones sobre la Prehistoria de la Península Ibérica realizadas por Julio Martínez Santa-Olalla (fallecido en Madrid en 1972), están totalmente superadas y, en buena medida, desprestigiadas. Quien desee profundizar más en la biografía y obra de este arqueólogo español, recomiendo el trabajo de Alfredo Mederos Martín, “Julio Martínez Santa-Olalla y la interpretación aria de la Prehistoria de España (1939-1945)”, que puede ser consultado en el siguiente enlace:

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1404227

Esta entrada fue publicada en Civilización, España, EUROPA, Historia y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s