La gran cuestión moral de nuestro tiempo

La gran cuestión moral de nuestro tiempo

El aborto se ha convertido en la gran cuestión moral de nuestro tiempo, porque atañe a valores tan esenciales como el valor y la dignidad de la vida humana.  

Los partidos favorables al aborto argumentan que se trata de un derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, que no implica obligación y que quienes están en contra imponen una opresión “machista” sobre la mujer, incluso en casos de violación o de peligro para la madre u otros casos extremos. Por otra parte arguyen que prohibir el aborto solo daría por resultado que las mujeres con medios económicos fuesen a otros países a abortar, en detrimento de las mujeres con menos recursos, lo que vulneraría la igualdad. O se preguntan si sería posible siquiera encarcelar a los cientos de miles de mujeres que han abortado en los últimos años.

En definitiva, se trata de decidir si la vida concebida es humana o no. Pretender que no lo es niega la evidencia más palmaria. El cuerpo en gestación es una vida humana sin ningún género de dudas, aunque carezca de toda defensa y dependa por completo de la madre. Por tanto, no es el cuerpo de la madre, sobre el que esta ejercería su derecho, sino el cuerpo de un ser humano distinto. Y que, además, no tiene solo el componente genético de la madre sino, a partes iguales, también el del padre. La tesis del “derecho de la mujer a su propio cuerpo”, en este caso, significa el derecho al homicidio y a prescindir en absoluto del padre (al margen de que el padre quiera librarse así de una responsabilidad. Es probable que haya más partidarios del aborto entre hombres que entre mujeres, y muchos abortos se producen ante la inseguridad de la madre del apoyo del padre).

Partiendo del principio evidente de que se trata de una vida humana, los demás argumentos abortistas se hunden por su peso. El “derecho al homicido” niega el valor de la vida humana ya de entrada, niega el derecho más elemental a la conservación de la vida, base de todos los demás derechos, y es sin duda una manifestación del profundo embrutecimiento y  decadencia moral de muchas sociedades. Naturalmente, hay casos extremos en que el aborto está justificado (toda regla tiene su excepción), pero la inmensa mayoría de los cientos de miles de abortos en España en estos años no tienen ese carácter en absoluto. El que algunas mujeres con dinero utilizaran su “derecho al homicidio” en otros países no cambia en absoluto la cuestión. Y, finalmente, no se trata de encarcelar, sino de combatir el ambiente creado por poderosos medios políticos y mediáticos utilizando la demagogia del “derecho sobre el propio cuerpo”.  Ese ambiente de degradación moral está estrechamente relacionado con muchas otras plagas, como los altos índices de fracaso damiliar y matrimonial, de droga y alcoholismo juvenil, etc. Fenómenos crecientes y ante los que la mayoría de los políticos y partidos prefieren cerrar los ojos y seguir con la demagogia habitual.  Algo que es preciso corregir, porque una sociedad  moralmente degradada, que admite “derechos” tan  insensatos  y antihumanos como el del aborto, solo puede encaminarse a la desgracia y la ruina.

http://gaceta.es/pio-moa/gran-cuestion-moral-15022016-1922

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s