SUECIA, víctima del “multiculturalismo” ó ¿genocidio?

En 1975, el Parlamento sueco decidió por unanimidad cambiar la Suecia homogénea en un país multicultural. Cuarenta años más tarde surgen las dramáticas consecuencias de este experimento: el crimen violento se ha incrementado en un 300%.

Sin embargo, al ver el número de violaciones, el aumento es aún peor. En 1975, se reportaron 421 violaciones a la policía; en el año 2014, el número fue de 6.620. Esto supone un incremento del 1.472%.

Suecia ocupa ahora la posición número dos en la lista de violaciones del mundo. Según una encuesta de 2010, Suecia, con 53,2 violaciones por cada 100.000 habitantes, es superada únicamente por el pequeño reino de Lesoto en el sur de África, con 91,6 violaciones por cada 100.000 habitantes.

Según las cifras publicadas por el Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Delito (Brottsförebyggande rådet; conocido como Brå) — un organismo que depende del Ministerio de Justicia — 29.000 mujeres suecas reportaron haber sido violadas durante el 2011, (esto indica que menos del 25% de las violaciones se denuncian a la policía).

Extrañas explicaciones

En lugar de tomar cartas en el asunto acerca del problema de violencia y violaciones, los políticos suecos, las autoridades públicas y los medios de comunicación hacen su mejor esfuerzo para explicar los hechos. Estas son algunas de sus explicaciones:

-Los suecos se han vuelto más propensos a reportar crímenes.
-La ley ha sido modificada de manera que más delitos sexuales se clasifican ahora como violación.
-Los hombres suecos no pueden admitir una mayor igualdad entre los sexos y reaccionan con violencia contra las mujeres (quizás ésta es la excusa más extravagante).

Un mito feminista de larga data dice que el lugar más peligroso para una mujer es su propia casa, y que la mayoría de las violaciones son cometidas por alguien que ella conoce. Esta afirmación fue refutada por el informe de Brå:

“En el 58% de los casos, el agresor fue totalmente desconocido por la víctima. En el 29% de los casos el agresor fue un conocido, y en el 13% de los casos el agresor fue una persona cercana a la víctima”.

Brå informa que no hay grandes diferencias entre mujeres de origen sueco o extranjero cuando se trata del riesgo de ser violadas. De manera significativa el informe no menciona el trasfondo de los violadores.

Sin paralelo

En 1975, año en el que los políticos decidieron que Suecia debía convertirse en multicultural, la población sueca se situaba en 8.208.442 personas. Para el año 2014 había crecido hasta 9.743.087 — un aumento del 18,7%. Este crecimiento se debe completamente a la inmigración, ya que las mujeres suecas tienen un promedio de 1,92 hijos en comparación con el 2,24 de las mujeres inmigrantes. Sin embargo, se debe tener en cuenta que en las estadísticas, los inmigrantes de segunda generación se cuentan como suecos.

El reciente crecimiento de la población de Suecia no tiene paralelo. Nunca antes en la historia del país el número de habitantes aumentó tan rápido. Suecia es ahora el país con mayor crecimiento en Europa.

Durante los últimos 10 a 15 años, los inmigrantes han llegado principalmente de países musulmanes como Irak, Siria y Somalia. ¿Podría esta afluencia masiva explicar el aumento explosivo de violaciones en Suecia? Es difícil dar una respuesta precisa ya que la ley sueca prohíbe hacer registros basados en la raza o la religión de las personas. Una explicación posible es que, en la mayoría de los casos, las personas del Medio Oriente tienen una visión muy diferente de las mujeres y del sexo de la que tienen los escandinavos. Y a pesar de los intentos por parte del establishment sueco para convencer a la población de que cualquier persona que pone un pie en suelo sueco se vuelve exactamente igual a quienes han vivido aquí por decenas de generaciones, los hechos apuntan en una dirección completamente diferente.

La última encuesta estadística de criminalidad inmigrante comparada con la criminalidad de los suecos se hizo en 2005. Los resultados prácticamente nunca se mencionan. No sólo eso, sino que cualquiera que se atreva a hacer referencia a los mismos, por ejemplo, en los medios sociales, es atacado brutalmente.

Denigración de los grupos étnicos

Michael Hess, un político del Partido Demócrata Sueco, animó a los periodistas suecos a familiarizarse con la opinión que el Islam tiene de la mujer, en relación con las múltiples violaciones que tuvieron lugar en la plaza Tahrir de El Cairo durante la “primavera árabe”. Hess escribió:

“¿Cuándo van a darse cuenta los periodistas de que violar y maltratar a las mujeres que se niegan a cumplir con las enseñanzas islámicas es algo que está profundamente arraigado en la cultura del Islam? Hay una fuerte conexión entre las violaciones en Suecia y el número de inmigrantes de la región de países MENA (Medio Oriente y África del Norte)”.

Esta observación llevó a Michael Hess a ser acusado de “denigración de grupos étnicos” (hets mot folkgrupp), un delito en Suecia. En mayo del año pasado, se le suspendió una sentencia de cárcel y se le impuso una multa. La suspensión se debió al hecho de que no tenía antecedentes penales. El veredicto ha sido apelado ante un tribunal superior.

Durante muchos años Michael Hess vivió en países musulmanes, y conoce bien el Islam y su visión de la mujer. Durante su juicio proporcionó evidencia de cómo la ley Sharia trata las violaciones, así como estadísticas para indicar que los musulmanes tienen una representación excesiva entre los autores de violaciones en Suecia. Sin embargo, el tribunal decidió que los hechos eran irrelevantes:

“La Corte (tingsrätt) señala que el asunto de si el pronunciamiento de Michael Hess es cierto o no, o parece ser cierto a Michael Hess, no tiene relación con el caso. La declaración de Michael Hess debe juzgarse de acuerdo al momento y contexto… al momento de la infracción Michael Hess no se refirió ni a la investigación establecida ni a las fuentes islámicas. Fue solamente en relación con su acusación que Michael Hess trató de encontrar apoyo en la investigación y escritos religiosos. El Tribunal, por lo tanto, señala que el pronunciamiento de Michael Hess obviamente no fue parte de un debate racional (saklig) o digno de confianza (vederhäftig). El pronunciamiento de Michael Hess, debe ser visto por lo tanto, como una expresión de desprecio hacia los inmigrantes que profesan la fe islámica”.

La evidencia estadística

¿Qué se puede deducir de las estadísticas disponibles?

Michael Hess presentó en la corte como evidencia todas las estadísticas existentes acerca de la criminalidad de los inmigrantes en Suecia antes de que el departamento nacional de estadística las dejara de medir. Él trató de encontrar respuestas a dos preguntas:

-Existe una relación entre la incidencia de violaciones y el número de personas de origen extranjero en Suecia?
-¿Existe una relación entre la incidencia de violaciones y algún grupo específico de inmigrantes en Suecia?

La respuesta a ambas preguntas es un rotundo sí. Desde 1960 hasta hoy, 21 informes de investigación presentan conclusiones unánimes: Si son o no medidas por el número de violadores condenados o sospechosos de violación, los hombres de origen extranjero tuvieron una mayor representación que los hombres suecos. La representación de personas de origen extranjero sigue aumentando:

1960’s-1970’s: 1.2-2.6 más veces que los suecos
1980’s: 2.1-4.7 más veces que los suecos
1990’s: 2.1-8.1 más veces que los suecos
2000’s: 2.1-19.5 más veces que los suecos

Incluso cuando se ajusta por variables tales como la edad, el sexo, la clase y el lugar de residencia, la enorme discrepancia entre los inmigrantes y los suecos se mantiene.

Los informes de investigación sobre la delincuencia en Suecia se han convertido en algo raro, pero entre los dieciocho que se hicieron durante los años 1990 y la década del 2000, once abordaron el tema de las violaciones. Dos de estos informes trataban la conexión entre las violaciones y la inmigración, y ambos confirmaron que existe un vínculo.

Estas cifras están disponibles para las autoridades, los políticos y la prensa, sin embargo, ellos insisten en que estas cifras no reflejan la realidad.

Discrepancia evidente

¿Cómo es, entonces, que en 2008, Dinamarca, el país vecino de Suecia, sólo tuviera 7,3 violaciones por cada 100.000 habitantes en comparación con 53,2 en Suecia?

La legislación danesa no es muy diferente de la de Suecia, y no hay ninguna razón obvia por la cual las mujeres danesas deberían estar menos inclinadas a denunciar el haber sido víctimas de violación que sus colegas suecas.

En 2011, se registraron 6.509 violaciones a la policía sueca, pero sólo 392 en Dinamarca. La población de Dinamarca es aproximadamente la mitad del tamaño de la de Suecia, por lo que incluso al ajustar el tamaño, la diferencia es significativa.

En Suecia las autoridades hacen lo que pueden para ocultar el origen de los violadores. En Dinamarca, la oficina nacional de estadística del estado, Estadísticas de Dinamarca, reveló que en 2010 más de la mitad de los violadores condenados eran de origen inmigrante.

Extranjeros sobrerepresentados

Desde el año 2000, sólo ha habido un informe de investigación acerca de la delincuencia de los inmigrantes. Fue hecho en 2006 por Ann-Christine Hjelm de la Universidad Karlstads.

Éste arrojó que en el año 2002, el 85% de los condenados a por lo menos dos años de prisión por violación en Svea Hovrätt, un tribunal de apelaciones, eran extranjeros de nacimiento o pertenecían a la segunda generación de inmigrantes extranjeros.

Un informe de 1996 del Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Delito llegó a la conclusión de que los inmigrantes del norte de África (Argelia, Libia, Marruecos y Túnez) eran 23 veces más propensos a cometer violaciones que los hombres suecos. Las cifras de hombres de Irak, Bulgaria y Rumania fueron, respectivamente, 20, 18 y 18. Los hombres del resto de África eran 16 veces más propensos a cometer una violación; y hombres de Irán, Perú, Ecuador y Bolivia, 10 veces más propensos que los hombres suecos.

Violaciones en grupo

En las últimas décadas una nueva tendencia llegó a Suecia con toda su fuerza: la violación en grupo, prácticamente desconocida antes en la historia penal sueca. El número de violaciones en grupo aumentó de manera increíble entre 1995 y 2006. Desde entonces no se han realizado más estudios acerca de las mismas.

Uno de los casos más graves se produjo en 2012, cuando una mujer de 30 años de edad fue violada por ocho hombres en un proyecto de vivienda para solicitantes de asilo, en la pequeña ciudad de Mariannelund. La mujer conocía a un hombre de Afganistán que había vivido en Suecia por algunos años. Él la invitó a salir con él, y ella aceptó. El hombre afgano la llevó a un proyecto de vivienda para refugiados y la dejó indefensa. Durante la noche fue violada repetidamente por los solicitantes de asilo y cuando su “amigo” regresó, también la violó. A la mañana siguiente se las arregló para llamar a la policía. La fiscalía de Suecia ha llamado a éste incidente “el peor crimen de violación en la historia penal sueca”.

Siete de los hombres fueron condenados a entre cuatro años y medio, y seis años y medio de prisión. El tiempo en prisión por lo general se reduce a un tercio, por lo que no pasará mucho tiempo antes de que los hombres estén listos para nuevos ataques — probablemente a mujeres infieles.

En los casos de violación en grupo, las víctimas y los victimarios suelen ser jóvenes y en casi todos los casos, los autores son de origen inmigrante, en su mayoría de países musulmanes. En un asombroso número de casos, los tribunales suecos han demostrado simpatía por los violadores. En varias ocasiones los tribunales han absuelto a los sospechosos que han afirmado que la niña quería sexo con seis, siete u ocho hombres.

Un llamativo incidente se produjo en 2013, en el suburbio de Tensta en Estocolmo. Una niña de 15 años de edad fue encerrada mientras seis hombres de origen extranjero tenían relaciones sexuales con ella. El tribunal de primera instancia condenó a los seis hombres, pero el tribunal de apelaciones los absolvió porque no se había producido violencia, y debido a que el tribunal determinó que la niña “no había estado en un estado de indefensión”.

Este mes, los principales medios de comunicación suecos informaron acerca de una brutal violación en grupo a bordo de la embarcación finlandesa Amorella, que funciona entre Estocolmo y Turku en Finlandia. Grandes titulares dijeron a los lectores que los autores eran suecos:

“Varios hombres suecos sospechosos de violación en ferry finlandés” (Dagens Nyheter).
“Seis hombres suecos violaron a una mujer en el camarote” (Aftonbladet).
“Seis suecos arrestados por violación en Ferry” (Expressen).
“Ocho suecos sospechosos de violación en Ferry” (TT, la Agencia Sueca de Noticias).

En una inspección más cercana, resultó que siete de los ocho sospechosos eran somalíes y uno era iraquí. Ninguno de ellos tenía nacionalidad sueca, por lo que ni siquiera fueron suecos en ese sentido. Según los testigos, el grupo de hombres había estado recorriendo el ferry en busca de sexo. La policía liberó a cuatro de ellos (pero continúan siendo sospechosos), mientras que cuatro (todos somalíes) permanecen bajo custodia.

La emisora de internet Granskning Sverige llamó a los principales periódicos Aftonbladet y Expressen preguntando por qué habían descrito a los autores como “hombres suecos” cuando en realidad eran somalíes. Eso es irrelevante, dijeron los periodistas. Fueron enormemente ofendidos cuando se les preguntó si sentían alguna responsabilidad de advertir a las mujeres suecas de mantenerse alejadas de ciertos hombres. Uno de los periodistas le preguntó por qué debería ser su responsabilidad.

“Si las mujeres supieran, entonces tal vez se mantendrían alejadas de estos hombres y así evitarían ser violadas”, dijo el reportero de Granskning Sverige. Después de lo cual el periodista colgó el teléfono.

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http://lagaceta.eu/suecia-capital-de-violaciones-en-occidente

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