Comunidad popular 1. Herder 1: crítica a la Ilustración y al racionalismo

viernes, 27 de febrero de 2015

Comunidad popular 1. Herder 1: crítica a la Ilustración y al racionalismo

Johann Gottfried Herder

“¡Alemanes, hablad alemán!, ¡escupid el asqueroso lodo del Sena!”

J.G.Herder, Sämtliche Werke, Band 27: Poetische Werke 3, editor Bernhard Suphan, 120

Personalidad es libertad y estilo. Cada persona es como es. La diferencia con los otros forma parte de su esencia. Los conceptos ilustrados de humanidad y hombre, en cuanto que disuelven las diferencias, disuelven la realidad humana. Lo mismo ocurre con los pueblos. Cada pueblo es como es, se constituye en una comunidad a lo largo de los siglos por medio de luchas, decisiones y adaptación al ambiente. El concepto moderno de constitución desde un Parlamento es un contrasentido. Las diferencias entre los pueblos –las identidades de cada pueblo– son parte de su esencia. El existente humano es un ser con los otros y, por tanto, su forma natural de organizarse es la comunidad. Así es como se forma un pueblo. ¿De dónde vienen las ideas de comunidad popular (Volksgemeinschaft, Volkstum) y espíritu del pueblo (Voksgeist)? Los planteamientos de las polis como comunidades se remontan a Platón y Aristóteles. El mundo clásico es en bloque comunitario. La organización comunitaria de la sociedad se perdió con el imperialismo cristiano –todos la misma religión, la misma ley y la misma sociedad: humanismo cristiano– y con el internacionalismo ilustrado –igualdad, fraternidad, humanidad…–. Fueron los románticos alemanes quienes volvieron a plantear el tema y quienes crearon los conceptos de Volksgemeinschaft y de Volkstum. Mi intención en las próximas entradas del blog es dar a conocer el pensamiento de Johann Gottfried Herder y de Friedrich Ludwig Jahn al respecto.

La vida y obra de Herder no la contaré, porque es bien conocida y se puede consultar en cualquier manual. Comenzaré por las críticas que hace a la Ilustración.

Crítica al racionalismo. Crítica a la mecanización. Necesidad de los prejuicios.

La Ilustración encuentra en Hamann y Herder a sus dos adversarios más radicales, y los dos por las mismas razones de fondo: el intento de manejar la plenitud de la realidad concreta desde lo abstracto produce una reducción interesada que elimina la diversidad y la libertad. Dicho de otra manera: reducir la historia, los hombres y las naciones al sacrosanto tribunal último de la razón calculista universal elimina la esencia misma de los objetos a estudiar, a saber: las identidades, los estilos y las sustancias. No hay en Herder razón universal, principio absoluto o moral única que pueda aplicarse a todas las personas y pueblos por igual. Su filosofía es pluralismo frente a universalismo, diversidad frente a uniformidad.

“Nadie en el mundo siente más que yo la debilidad de las caracterizaciones generales” (Otra filosofía de la historia, En Obra selecta, Alfaguara, 285).

La plenitud y profundidad de la realidad escapa al carácter uniforme y generalizante de la razón moderna. Más en concreto, los conceptos generales no captan la esencia de las realidades particulares. Es inútil someter a una persona o a una nación a las reducciones claras y distintas de la razón. “¡Que profundidad reside simplemente en el carácter de una nación! Por muy a menudo que la hayamos percibido y que nos hayamos asombrado de ella, huye de la palabra” (Otra filosofía de la historia, En Obra selecta, Alfaguara, 285)

Leibniz, en la línea de la sustancia de Aristóteles, decía que los individuos y los objetos son un abismo de plenitud. La individualidad de una sustancia contiene todo lo que podamos decir de ella, tanto del presente como del pasado o del futuro (1). El individuo Juan lleva dentro todo lo que podamos decir con verdad de él, incluso lo que le va a ocurrir en el futuro. Esta concepción de la realidad es justo lo contrario a las concepciones físico-matemáticas que la restringen a unas cuantas propiedades medibles. Herder se encuentra en la línea leibniciana de la plenitud de los objetos singulares y concretos, pero con la salvedad de que las mónadas de Leibniz no tienen ventanas, mientras que las de Herder sí. Los objetos, personas, naciones… son una explosión de realidad y de vida que va más allá de lo que puede aprehender una racionalidad como la que se manejaba en su tiempo. Reducir todo lo que existe a las categorías de la técnica moderna es castrarla. Tal procedimiento disuelve toda personalidad y toda identidad en lo indiferente. Herder pensaba por el contrario que Dios hacía crecer diferencias y objetos llenos de sentido por todas partes.

Una de las características esenciales de la sociedad moderna es su carácter mecánico en contraposición al carácter orgánico de las comunidades. Herder tiene unas páginas memorables sobre el espíritu moderno como mecanización en la segunda sección de Otra filosofía de la historia. Don Quijote ya protestó contra la artillería en su célebre discurso sobre las armas y las letras (2). Los disparos desde lejos de la gente que se esconde son cobardes. ¿Qué honor y qué valentía hay en disparar un endemoniado instrumento de artillería a dos kilómetros de un enemigo que ni siquiera se ve? A los samuráis les pasó lo mismo durante los últimos siglos. Las armas de fuego hacen desparecer el honor y la gloria. Herder lo repite. En los nuevos ejércitos ya no hay bravura, ni fidelidad, ni honor. Pero no solo en el ejército, todo el modo de vida moderno se ha convertido en una máquina. La técnica moderna ha convertido la vida en una programación que responde únicamente a un cálculo movido por unos cuantos: “¿Ciudadanos de una patria? ¿Seres destinados a ser algo por sí mismos en el mundo? Tal vez, pero, desde luego, según el número, las necesidades, el objetivo y determinación de un cálculo político. Cada uno con el uniforme correspondiente a su posición: ¡una máquina!” (Otra filosofía de la historia, En Obra selecta,  Alfaguara, 326). El despotismo ilustrado es una máquina de poder. La filosofía es una técnica administrativa. Las nuevas formas de trabajar son prolongaciones de la máquina y la Enciclopedia su manual de instrucciones. El mundo moderno es una máquina de alienación. Aunque Herder no emplee la palabra “alienación”, si emplea la idea.

Lo general se aleja de lo particular también en el sentido de que desde las nubes teóricas no se asegura una aplicación adecuada. Una cosa es la teoría y otra la práctica: “Entre una generalidad cualquiera –aunque constituya la más hermosa verdad- y la menor de sus aplicaciones hay un abismo” (Otra filosofía de la historia, En Obra selecta,  Alfaguara, 329) La acumulación artificial de conocimientos teóricos propia de la Enciclopedia estaba lejos del mundo real.

Los ilustrados, en nombre de la todopoderosa razón, eliminaron los prejuicios dándoles un sentido peyorativo. Un prejuicio o punto de vista previo es siempre para ellos un elemento perturbador del proceso reflexivo. Herder, como después Heidegger y Gadamer, duda de que la mente pueda quedarse en blanco y de que pueda comprenderse algo sin un determinado punto de vista (3). En un texto del comienzo de Otra filosofía de la historia dice:

“No te dejes confundir por la palabra del filósofo especialista; mira antes de qué prestigio y de qué miedo se trata. ¿No hay en la vida humana una edad en la que no aprendemos nada mediante la seca y fría razón y en la que aprendemos todo por inclinación, por formación, de acuerdo con la autoridad, en la que no tenemos oído, ni sentido, ni alma para la especulación y el razonamiento acerca del bien, la verdad, la belleza, una época en la que lo tenemos todo, en cambio, para los llamados prejuicios e imprecisiones de la educación? Pero mira que fuertes, profundos, útiles y eternos son esos llamados prejuicios, entendidos sin Bárbara, Celarent, sin ir acompañados de pruebas de derecho natural. Son los pilares de todo cuanto deberá ser construido más delante… son, pues, los rasgos más fuertes, los que duran eternamente, los que son así obra de Dios, los que nos hacen dichosos o desgraciados, los que nos dejan abandonados de todo si nos abandonan” Herder, Otra filosofía de la historia, En Obra selecta, Alfaguara, 279.

Hay pre-juicios (juicios previos) que no son algo peyorativo, sino algo constitutivo. Una persona, en cuanto que es un ser vivo y no sólo razón, no podría sobrevivir sin prejuicios emocionales. A los racionalistas se les ha olvidado la dimensión natural y la dimensión histórica. La fuerza innata de los instintos es más constitutiva que el refinamiento intelectual. Las pulsiones irracionales no depuradas por los silogismos son las que mueven los hilos de la historia. El niño está constituido íntegramente por prejuicios emocionales, la combinación de ellos es un factor esencial de su persona. Negar esto es negar la naturaleza. Para Herder una antropología racionalista es imposible.

Sistema de oposiciones que siempre subyace en los escritos de Herder
Ilustración Herder
AbstractoMediatoCantidad

General

Internacional

Mecánico

Artificial

Cálculo

ConcretoInmediatoCualidad

Particular

Nacional

Orgánico

Natural

Acción

Crítica a la pedantería abstracta. Crítica a las costumbres refinadas. Los bárbaros contra les philosophes

Herder conocía la moda ilustrada francesa por los escritos filosóficos y por su viaje a París de 1770. Pensaba que era superficial y artificial. Les philosophes le parecían unos seres amanerados que practicaban una filosofía de salón como practicaban bailes de salón. No se trabajaba la lucha por la profundidad, no se sentía la verdadera problemática, solo se hacían maquetas racionales de moda. Aquello era un juego teórico para snobs, no un enfrentamiento con la realidad: “¡Se emplea la razón! Diccionarios y filosofías sobre todas esas cosas, sin entender una sola de ellas con el instrumento en la mano. Todas se han convertido en un abregé raisonné de su propia pedantería, en espíritu abstracto” (Otra filosofía de la historia, En Obra selecta, Alfaguara, 324)

Se pueden crear muchos tipos de racionalidad, algunos de ellos con engranajes teóricos semejantes a los de las máquinas. Pero de ahí a pretender que una de estas teorías mecánicas exprese lo que ocurre en toda la realidad va un abismo. La reflexión, lo que Heidegger llamaba pensar, es algo más complejo. Según Herder, les philosophes practican juegos mentales que pueden ser saludables para el entrenamiento lógico, pero, desde el momento en que pretenden que la realidad sea así, le imponen unas características abstractas que eliminan la plenitud de dimensiones del mundo. Esta es la característica esencial del racionalismo: pretender que la realidad sea en el fondo la misma estructura que el modelo teórico diseñado artificialmente.

Herder opone la virilidad clásica a las nuevas costumbres refinadas:

“…al aportar naturaleza en lugar de las artes, el sano entendimiento nórdico, en lugar de las ciencias, las buenas y duras costumbres  a pesar de ser salvajes, en lugar de las costumbres refinadas, y al fomentar todo ello conjuntamente ¡qué acontecimiento! Véanse sus leyes: ¡cómo exhalan bravura viril, sentimiento del honor, confianza en la inteligencia, lealtad … ¿Es acaso mejor, más saludable y apta para la humanidad no producir más que los engranajes inertes de una gran máquina rígida, carente de pensamiento, o bien despertar y suscitar energías? Aunque tuviese que ser al precio de las llamadas constituciones imperfectas, del desorden, el pundonor bárbaro, el salvaje afán de pendencia y cosas parecidas, es siempre mejor, una vez alcanzado el fin, que estar muerto y podrido en vida” Herder, Otra filosofía de la historia, En Obra selecta, Alfaguara, 307.

Los bárbaros están en el mundo, forman parte de su lucha, les philosophes están en una nube abstracta que repite mecánicamente siempre lo mismo. Esta tendencia de vuelta a la vitalidad, a la espontaneidad y a la acción propia de los románticos gravita en la filosofía alemana al menos hasta Nietzsche y debe mucho a estas primeras críticas de Herder.

Consecuencias: crítica a la uniformidad y al internacionalismo.

La Ilustración pretendía conseguir lo imposible: igualar lo diferente. En consecuencia, había que devolverle al mundo la pluralidad y la diferencia. Del diferencialismo de Herder se sigue directamente la no admisión de la uniformidad.

En filosofía de la historia, esto significa que las categorías de nuestra época y de nuestra cultura no tienen por qué ser válidas para otras épocas y otros pueblos. Los esquemas utópicos progresistas que tratan a los antiguos como bestias y a los medievales como atrasados no tienen validez. Ninguna razón de ningún pueblo es privilegiada y universal.

Y, en filosofía política, significa la negación de los ideales internacionales y la vuelta a las comunidades orgánicas básicas como la familia, los amigos, la aldea, el pueblo y la patria. Pero de esto hablaremos en las siguientes entradas

Bibliografía

Isaiah Berlin, Vico y Herder, Cátedra, 1999

Isaiah Berlin, Las raíces del romanticismo, Taurus, 2014

Adriana Rodriguez Barraza, Identidad lingüística y nación cultural en Herder, Biblioteca Nueva, 2008

Johann Gottfried Herder, Ideas para una filosofía de la historia de la humanidad, Losada, 1959

Johann Gottfried Herder, Obra selecta, Alfaguara, 1982

Johann Gottfried Herder, Briefe zu Beförderung zur Humanität, Deutscher klassiker Verlag, Band 7

Johann Gottfried Herder, Ideen zur Philosophie der Geschichte der Menschheit, Deutscher klassiker Verlag, Band 6

Johann Gottfried Herder, Schriften zu Philosophie, Literatur, Kunst und Altertum, Deutscher klassiker Verlag, Band 4

Johann Gottfried Herder, Wichtige Schriften, Johann Gottfried Herder Gedächtnisausgabe, edición digital Kindle.

Johann Gottfried Herder, Ideen sur philosophie der Geschichte der Menschheit, Johann Gottfried Herder Gedächtnisausgabe, edición digital Kindle

Las obras más importantes de Herder se pueden leer on line en: http://gutenberg.spiegel.de/autor/johann-gottfried-herder-264

Notas

(1) “La naturaleza de una sustancia individual o de un ser completo es tener una noción tan acabada que sea suficiente para llegar a comprenderla y para permitir la deducción de todos los predicados del sujeto” Leibniz,Discurso de metafísica, § 8, GP IV, 433. Escritos filosóficos, Charcas, 287.

“La noción completa o perfecta de la sustancia singular involucra todos sus predicados pretéritos, presentes y futuros” Leibniz, Verdades primeras, C 520. Escritos filosóficos, Charcas, 342.

(2) Capítulo 38

(3) Hemos explicado este tema de los prejuicios en Heidegger y Gadamer dentro de este mismo blog:http://todofluyetodofluye.blogspot.com.es/search/label/Gadamer

Todo fluye

Eugenio Gil

Publicado por Eugenio Gil en 1:54

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Etiquetas: comunidad popularFilosofía de la pólisHerder

FUENTE:

http://www.todofluyetodofluye.blogspot.com.es/2015/02/comunidad-popular-1-herder-1-critica-la.html

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