IdentitAry@s IV.

121) IdentitAry@s IV

sábado, 10 de enero de 2015

 

La respuesta de Europa.

*La desposesión espiritual, cultural, de los pueblos aryas europeos comenzó cuando la cristianización. Allí fuimos privados del nexo con nuestros antepasados y con nuestra historia ancestral. Allí comenzó nuestra errancia y vagabundeo.

*Al movimiento nazi se le hizo la guerra desde el principio, aún antes de llegar al poder en el 33’. La Alemania nazi estaba condenada desde su mismo nacimiento.

*Un judeo-mesianismo sin judíos. Los judíos ponen en marcha engendros como el cristianismo y el bolchevismo y los goys los adoptan y les dan continuidad. La meta es la ciudad de Dios, la nueva Jerusalén, la nueva Sión… El reino de los cielos –el que se toma por asalto.

El universalismo y el internacionalismo de las ‘ideologías’ religiosas y políticas que salen de las codiciosas cabecitas judías prenden por doquier en las cabecitas de los estultos goys en Europa, pero también en Asia, en África, en las Américas…

Entiéndase que son ideologías trans-nacionales, trans-culturales, trans-étnicas… Van más allá de las ancestrales etnias y culturas.

Cuanto más caótico y desarraigado sea el medio social, tanto más éxito tendrá la difusión de estas ideologías. Por consiguiente, si no se dan tales condiciones (de caos…), hay primero que revolver, remover, desarraigar… crear las condiciones óptimas para el arraigo de estas ideologías en la masa social.

Los judíos ponen en marcha los dispositivos ideológicos de desarraigo; los protagonizan al principio (en el primitivo cristianismo, en la masonería, en los primeros tiempos del marxismo y el bolchevismo…). Los ponen en circulación, los difunden en el seno de los pueblos a los que se pretende dominar. Los principios corrosivos de estas ideologías destruyen, minan las identidades étnicas y culturales de los pueblos, su ser ancestral. El nuevo ser que surge es ya el universal, el internacional, el cosmopolita –más allá de la propia etnia y la propia cultura (que quedan minusvaloradas, desestimadas, desechadas, menospreciadas…). Estos son los regalos envenenados a que nos tiene acostumbrados el enemigo de los pueblos –las ideas universales ‘bienintencionadas’.

Las revueltas de los carentes de patria, de las masas de apátridas, de los desarraigados, finalmente constituidos en cristianos, musulmanes, comunistas… Como armas. El uso, la instrumentalización de las masas.

El enemigo es experto en la criminal manipulación (religiosa o política) de las masas desarraigadas. Sacerdotes, políticos, agitadores profesionales…

Lo que se consigue, una vez más, es que una ideología judía vuelva a triunfar. El carácter universal (trans-étnico, trans-cultural…) de la doctrina oculta su origen étnico.

*El apetito insaciable de venganza del enemigo. No cesa en su empeño de destrucción. La mayor parte de la opinión pública está en sus manos. Buena parte de la población europea sigue las consignas (religiosas, políticas, o filosóficas) que emanan del enemigo. Consignas ideológicas envenenadas, letales, autodestructivas.

Van como hipnotizados por los caminos trazados por el enemigo. Sin sospechar siquiera que se encaminan al matadero, que se dirigen hacia la muerte y el olvido. Es un suicidio étnico inducido.

Esa ‘masa’, esa fuerza, una vez ‘instruida’ (adiestrada, condicionada), el sistema la usa como arma: la lanza, la arroja, la azuza contra las minorías que se le enfrentan, contra los no conformes. Las pocas excepciones terminan siendo asediadas, perseguidas y aniquiladas por sus propios hermanos. De esta suerte son las maquinaciones del enemigo. No mueve un dedo, se diría. Se limita a poner en marcha, mediante sus medios de comunicación de masas, el dispositivo propagandístico necesario para soliviantar y dirigir a la masa en una dirección o en otra; a unos de una forma, a otros de otra. Porque son muchas las vanidades y ensoñaciones (las ‘motivaciones’) sembradas en la población y con las cuales ésta, al cabo, se identifica –variadas formas de dividir, de segmentar ‘ideológicamente’, ‘culturalmente’ a la población, y de darle a cada una lo suyo proporcionándole toda clase de ‘motivaciones’ (religiosas, políticas, filosóficas…). La ‘movilización’ de las masas, su instrumentalización. La ingeniería social.

*El enemigo está cambiando, alterando la atmósfera espiritual de los pueblos aryas en su propio beneficio. Las claves culturales universales (la nueva atmósfera introducida) que modelan nuestras actuales sociedades resultan letales para todo lo arya (hombres, lenguas, y culturas). Y nadie despierta.

*Desde aquella primera desposesión espiritual, cuando la cristianización de nuestros pueblos, vagamos sin descanso fuera, lejos del hogar ancestral, pasando de un legado religioso/cultural a otro. La deriva, el nomadeo espiritual desde entonces. De ‘ideología’ en ‘ideología’; de mundo en mundo. Descentrados, desnortados, desencaminados. Lejos de nosotros mismos.

El nacionalismo étnico corta esa deriva de raíz. Vuelve a transportarnos al hogar ancestral; a conectarnos con nuestros antepasados. Nos devuelve a la patria y a la sangre; a la morada arya. Si hubiéramos permanecido fieles al legado de nuestros antepasados durante aquella primera desposesión –y desde entonces–, hoy no necesitaríamos ningún nacionalismo étnico salvador.

*En Hitler tenemos el creador de un nuevo Estado, de un nuevo orden. Basta leer ‘Mi lucha’. Es semejante a Solón, a Licurgo, o a Numa. Es un ‘teórico, un organizador, y un líder’, pero es también un creador, y, en la medida que pudo, llevó a la práctica sus ideas políticas, económicas, sociales, o pedagógicas.

El Estado racista, (en ‘Mi lucha’). Hoy diríamos el Estado o la Nación étnica.

*El periodo nazi (sus textos fundamentales, su historia…) forma parte del nuevo legado o testamento de los pueblos aryas, como su episodio final. Un despertar, un nacimiento abortado. La breve aurora, la corta vida de aquella nación arya. Desde su ‘derrota’ yace dormida.

La nación arya, la ‘doncella’; la bella durmiente. El reino dormido, hechizado, quieto.

*Versalles y Núremberg. ¿Es necesario que sea en el seno del pueblo alemán donde se re-inicie de nuevo el ‘movimiento’? Superar/vencer Versalles; superar/vencer Núremberg. Núremberg afecta ahora a todos los nacidos aryas. A todos por igual paraliza, adormece, y detiene. Es toda la Europa arya la que debe responder a ese desafío; deshacer el ‘hechizo’ que la detiene.

*Derecho de sangre y de suelo. La autoctonía, la ancestralidad. La herencia, los herederos.

De la sangre y del suelo nosotros, las actuales generaciones aryas, debemos responder. Tendremos que rendir cuentas.

*“El judío es el enemigo mortal de los Estados nacionales y autónomos.” Hitler, en ‘Mi lucha’. El pueblo judío se ha constituido, casi desde su origen, en el enemigo mortal de los pueblos (véase su libro sagrado; véase su Talmud). Los universalismos de origen judío (religiosos, filosóficos, o políticos) son veneno mortal para los pueblos.

*La Europa blanca tiene que recuperarse; que volver a ser dueña de su destino. Tenemos que deshacernos de pueblos extraños, de ideologías extrañas; deshacernos de todo lo ajeno –pueblos y creencias. Limpiarnos, purificarnos; renacer.

Lo próximo es recuperar el ser biosimbólico nuestro. Ahí se encuentra la fuente de nuestra salud.

El ser genético nuestro; nuestro cariotipo específico –el étnico, el racial. El genio arya. A este genio singular nuestro le tenemos que añadir las culturas generadas por las diversas ramas aryas a lo largo de las generaciones. El completo legado –en la naturaleza y en la cultura. El cuido de tal herencia es nuestra responsabilidad y nuestro deber.

*Desde incluso antes de la llegada de Hitler y el nacionalsocialismo al poder la propaganda del enemigo injurió, difamó y calumnió el ‘movimiento’. Los escritos de Hitler y Goebbels (entre otros) de los años 20’ dan constancia de esto.

En ciertos aspectos el entorno socio-cultural de los primeros nazis (años 20’ del siglo pasado) era muy semejante al nuestro. Podríamos decir que sigue siendo el mismo (padecemos la misma estrategia enemiga, vivimos la misma guerra…).

*Hoy no es Versalles sino Núremberg. El nazismo prohibido, sus insignias, sus estandartes, sus banderas… su historia. Hemos sido privados no de territorio sino de reconocimiento, pero esta des-legitimación, a la larga, acabará privándonos también del territorio.

Esta es nuestra situación: Los pocos despiertos son ahora los perseguidos, los proscritos, y tenemos nuestra historia más reciente prohibida, silenciada –nuestro nuevo testamento; nuestra historia sagrada. No podemos conmemorar, festejar, elevar a lo alto. Apenas si podemos salir a la luz.

¿Qué lucha –política, jurídica– se podría emprender para recuperar la legitimidad del nazismo, del periodo nazi y demás…?

*El nacionalismo étnico arya en los momentos presentes carece del aura de la novedad. Somos algo así como una segunda edición –una segunda edición corregida y aumentada.

Los famosos 25 puntos del primer programa han de ser reformulados, puestos al día. Ahora importa la nación arya europea, ahora el movimiento ha de tener dimensiones europeas. Hay que tener en cuenta al conjunto de los pueblos germanos, a los pueblos celtas, a los eslavos, a los bálticos, a los pueblos neolatinos… Esto es, a todos los pueblos aryas europeos; a todos los nacidos aryas.

Tenemos también el problema de las poblaciones extranjeras. Hoy no sólo albergamos judíos, sino millones de asiáticos, africanos, amerindios… Los puntos concernientes a los judíos en el primitivo programa han de extenderse, pues, a todas estas poblaciones.

Los derechos políticos, o los derechos de propiedad, por ejemplo, sólo han de poseerlo los nacidos aryas.

La finalidad con respecto a estas poblaciones extranjeras ha de ser la de su completa expulsión de nuestras tierras. Mientras tanto serán considerados como huéspedes transitorios, transeúntes, cuando no como intrusos.

Los extranjeros residentes en nuestras tierras no recibirán la enseñanza de los nacidos aryas; no tendrán derecho a ella. No estarán por consiguiente en nuestras escuelas, institutos o universidades. No se les negará, por supuesto, que cuenten con sus propios centros de enseñanza en tanto permanezcan en nuestras tierras.

El ejército ha de ser nacional con total exclusión de miembros no aryas.

El aspecto quizás más importante se refiere a la cuestión religiosa europea. Nada de alusiones al cristianismo. Lo que religa a los nacidos aryas son las señas de identidad étnicas y culturales que todos comparten. Hablo de las señas de identidad culturales pre-cristianas, pre-musulmanas, o pre-marxistas (pre-judías, en cualquier caso). Ninguna conexión, ninguna relación con tradiciones religioso/culturales no aryas (semitas o no –incluyo el hinduismo y el budismo). En caso contrario el nacionalismo étnico re-nacería envenenado, herido de muerte desde el principio. Tarde o temprano sucumbiría a manos de esos núcleos ideológicos extranjeros, e internacionalistas –como sucedió en el pasado.

La religión ‘natural’ de los aryas tiene que ver con su etnia y con sus culturas. Las culturas pre-cristianas son nuestro viejo legado, las culturas post-cristianas son nuestro nuevo legado –lo no específicamente cristiano desde los tiempos de la cristianización a nuestros días (en filosofía, literatura, artes plásticas, teoría política, ciencias de la naturaleza, modas culturales…).

*Recomiendo a todos la lectura de las obras y discursos de Hitler y Goebbels. Vivimos situaciones muy parecidas. La misma propaganda antinacionalista (universalista, internacionalista), el mismo menosprecio a la patria, a la identidad… los mismos problemas con la opinión pública –en manos de la misma prensa judeo-democrática y judeo-marxista de ‘izquierdas’. La misma necesidad de reconquistar el alma, el corazón de la nación arya.

Combatir, derrotar, expulsar de nuestras tierras al despreciable manipulador y sus armas –el enemigo ha rodeado a la población arya con un muro de infamias y calumnias que promueve la indiferencia, el desdén, el odio, o el menosprecio de nuestra población hacia nuestro alegre mensaje. Romper ese infame cerco y conquistar el amor de Europa. Llegar a ser –de nuevo– el elegido, el amado. Repetir la hazaña.

Cautivar, seducir, conquistar, enamorar a la bella Europa.

*“¡Oh, Cielo todopoderoso, bendice nuestras armas; bendice nuestra lucha!” Parafraseando expresiones encontradas en ‘Mi lucha’, de Hitler.

*

Saludos, y hasta la próxima

Manu

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COMENTARIOS:

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  1. Es tan evidente la verdad que defiendes…que causa asombro que que apenas haya valientes, entre los los llamados intelectuales y sabios, que se atrevan a proclamar lo mismo que tu. La patética y ridicula carnavalada de 11 de enero ha puesto de manifiesto que los supuestos mandatarios son enanos políticos…, unos pobres farsantes que además carecen de la verdadera sabiduría…Desconocen incluso los minimos rudimentos de metapolitica, geopolítica, etc. Por eso, en su mediocridad, desempeñan muy bien su trabajo de lacayos…
    Ellos son los representantes del mundo que desde 1945 esta muy claramente definido como el del KaliYuga…Necesariamente…un día tendrá que renacer la Luz…tras vencer a la tenebrosa obscuridad…

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