Cuestiones para la lección de filosofía

lunes, junio 02, 2014
Cuestiones para la lección de filosofía

Del fracaso de la filosofía en general.
La historia de la filosofía es también la historia de un fracaso, de una derrota. Este hecho forma parte de la cosa misma del pensar, en la medida en que la cuestión del ser muestra un doble carácter: su naturaleza intelectual huidiza, por una parte; su exigencia ética poco menos que heroica, por otra. Pueden establecerse analogías con la situación contemporánea, pero nos limitaremos al a trayectoria que va de la filosofía presocrática al advenimiento del cristianismo. De la razón a la sinrazón. Del fundamento a la fe. De la lógica al absurdo.

El fracaso de la filosofía griega.
La historia de la filosofía antigua se ha caracterizado, en su etapa fundacional, como paso del mito al logos. El filósofo del logos por excelencia es Heráclito. Pero Heráclito no identifica la verdad con un ente, sino con el devenir y, por ende, con la finitud y caducidad de todas las cosas. La filosofía heraclitiana guarda una secreta armonía con la tragedia y el héroe trágico. De la mano de Platón, estos planteamientos serán valorados como inaceptables, como un problema en sí. El fundamento tiene que ser estable y excluir la muerte. Platón ha militado en una secta, la pitagórica, que bebe en fuentes egipcias y proclama la inmortalidad. Platón marca la transición de la filosofía a la religión (cristiana). Hay un paso del mito al logos y un retorno del logos al mito. El cristianismo es un “platonismo para el pueblo” (Nietzsche).

Cuerpo del texto:

1/ La transición de la religión pagana a la filosofía. La crisis de la religión pagana. El desarrollo de la sociedad griega clásica desde la sociedad griega tradicional. Aristocracia y burguesía mercantil. Lo rural y lo urbano. Aparición de la democracia, la filosofía y la ciencia.

El surgimiento de la filosofía debe poder explicarse, en parte, como un proceso histórico, social, cultural, político y económico.

· Social: de la aristocracia a la burguesía.

· Político: de la monarquía a la democracia.

· Económico: de una economía agraria a una economía mercantil.

· Cultural: de la religión pagana y la educación épica (homérica) a la filosofía y la literatura heroico-trágica.

El fenómeno cultural entraña el contacto de la burguesía mercantil griega con diversas culturas y la relativización de la propia tradición religiosa. Este contraste cognitivo genera dudas, preguntas y la constricción de una respuesta racional. La economía monetaria genera hábitos de cálculo, pautas de conducta racionalizadas, imperativos de objetividad de los cuales depende la propia supervivencia de la empresa económica, política, militar… La filosofía es la consecuencia última de todos estos procesos en el momento en que colisionan con las creencias legitimadoras de la sociedad tradicional. Ésta es vencida por una “mayor racionalidad” que no tiene réplica y que en la modernidad adopta la forma apabullante de la tecnología.
Leo Strauss: la verdad es el horror.

2/ De la filosofía presocrática al platonismo. Los presocráticos. La pregunta por el arjé (principio) cuestiona la legitimidad del poder y demanda una respuesta racional a esa pregunta. Tales de Mileto inicia un proceso en el que las preguntas valen más que las respuestas. Pero con Anaximandro (apeiron) y Heráclito no sólo importan ya las preguntas, sino que las respuestas adquieren un sentido filosófico perenne. Para Anaximandro el ente emerge de un fondo indiferenciado y es castigado por su culpa con la muerte. Para Heráclito el devenir mismo significa el ser. El tiempo no “pasa”, somos nosotros los que pasamos. El filósofo de Éfeso identifica lo ontológico con la temporalidad misma y marca con ello la culminación del proceso de descomposición de la tradición pagana. El héroe épico y el héroe trágico no se confunden. Pero Heráclito tampoco concibe el devenir como una ausencia de fundamento, al contrario, el devenir es logos y armonía de contrarios en la lucha. La filosofía heraclitiana permite distinguir, por primera vez, entre lo óntico y lo ontológico, el ente y el ser en perfecta consonancia con el héroe trágico y la democracia que combate contra el imperio persa en defensa de su libertad. Pero ya para Platón la experiencia heroico-trágica empieza a ser sentida como un problema. No es una respuesta, sino un interrogante. Sócrates consuma el elemento crítico de la racionalidad cuestionando los mitos de la polis y provocando su ejecución judicial. La filosofía se enfrenta con la religión pagana.
El platonismo. Para Platón la tarea del filósofo consiste en recuperar la estabilidad de la sociedad tradicional perturbada por los procesos de racionalización democráticos y culturales. Ser y devenir se oponen ahora. Las cosas finitas tienen que ser ancladas en un universo paralelo ayuno de caducidad. Lo óntico pasa a primer plano frente a lo ontológico. No sólo eso, lo ontológico se va a construir a partir de ese momento tomando como “ente ejemplar” ya no el tiempo y el movimiento, sino la cosa substancial. Esa cosa depurada de elementos temporarios es la “idea”, y la idea por excelencia es la Idea de Bien, un principio moral, la estabilidad misma enfrentada al tiempo en tanto que “ciencia” (episteme) versus mera apariencia transitoria (doxa).

3/ Del platonismo al cristianismo. Esta reflexión de la filosofía pone las bases para “argumentar” la respuesta que, cinco siglos después, la sociedad helenístico-romana dará a los mismos problemas existenciales que sufriera Platón pero a escala sociológica masiva. En las inmensas urbes del impero romano tardío, con un individuo que ha roto todos los lazos con las comunidades nacionales y tribales originarias, la experiencia heraclitiana de la finitud se convierte en desesperación. La vieja religión pagana ya no está en condiciones de dar respuestas a las necesidades metafísicas de tal individuo desarraigado, hedonista y cobarde. El contexto social genera una demanda de sentido, pero dicha demanda no se satisface con teorías, sino con ofertas de salvación cuyo rango filosófico y ético se encuentra muy por debajo del establecido en su día por Heráclito. El platonismo, convenientemente reelaborado (Plotino, Filón de Alejandría…), permitirá que las clases medias, cultas, del imperio romano, puedan armonizar las urgencias soteriológicas de las masas urbanas con una explicación “racional” en que la idea platónica ha adquirido rostro y se ha convertido en un sujeto, en un ente supremo -dios- capaz de rescatar de la muerte al abyecto creyente cristiano.
Esta versión popular del platonismo y el cristianismo como teología confluyen en Agustín de Hipona para consumar el primer periplo de la filosofía, la pregunta por el fundamento, con una abierta renuncia a la racionalidad, un reconocimiento expreso del absurdo y de la necesidad de deponer o subordinar el logos a los intereses de una legitimación del poder que las masas puedan compartir como verdad consoladora ayuna de componentes heroicos (y democráticos). Son, a la sazón, aquellos súbditos adocenados de un tirano divinizado, como el faraón, quienes reclaman dosis de ansiolíticos y tranquilizantes metafísicos. Contingentes de 100.000 germanos dominan poblaciones romanas de millones de habitantes. Los únicos que salen a defender a esas pequeñas gentes sin honor son, a su vez, germanos que “se han pasado” al bando romano con el fin de disfrutar de las ventajas materiales de la civilización.
Puede observarse que en Roma los procesos sociales acaecidos en la Grecia presocrática se reproducen a la inversa:

· De la República al Imperio (monarquía absoluta).

· De una economía mercantil a una economía agraria basada en la explotación esclavista.

· De la burguesía republicana a una oligarquía agraria terrateniente, una suerte de neoaristocracia.

· De una cultura racional de procedencia griega al dogma religioso cristiano de oriudez judaica.

La última etapa de la historia de Roma es el abandono de las ciudades, vacías o devastadas por las invasiones bárbaras, y el retorno al campo (las villas romanas).
Pregunta: ¿puede articularse la filosofía trágico-heroica como proyecto político sin retroceder a la etapa mítica ni decaer en una sociedad de rastreros fellahs incapaces de defenderse? ¿Qué tiene que ver todo esto con el “fascismo” y la posibilidad de una alternativa a la modernidad hedonista articulado como “otro modelo de modernidad”, democrática, racional, pero no hedonista?

Jaume Farrerons
Universitat Popular Virtual de la Marca Hispànica
3 de junio de 2014
Publicado por ENSPO en 6:17 p. m.
2 comentarios:

Miguel dijo…
En primer lugar, reconozco que no tengo los conocimientos de Historia de la Filosofía suficientes como para opinar sobre el asunto en profundidad.

Pero sólo quería añadir unos matices a su artículo. La infiltración cultural asiática y egipcia en Grecia es previa a Pitágoras y Platón (por ejemplo, la estatuaria griega arcaica tiene claras reminiscencias egipcias). Y en materia religiosa se puede apreciar en los Misterios de Eleusis, que aseguraban la vida eterna a quienes los practicasen.

Tras las conquistas de Alejandro Magno, en todo el Próximo Oriente se da una cocción que mezcla los cultos a deidades que prometen la resurrección (Isis, Cibeles y Atys, Derceto, etc), con conceptos filosóficos y la redencion de las masas de pobres y esclavos.

Si le es posible, lea el libro “Utopias of the classical world” de John Ferguson (1975). Creo que no hay traducción al castellano, aunque no puedo asegurarlo

http://books.google.es/books/about/Utopias_of_the_classical_world.html?id=iXBuAAAAIAAJ

Esta mixtura tuvo su papel en las tres guerras serviles que sostuvo la República romana y en diversas rebeliones (como la de los helioplitas de Pérgamo)

http://www.academia.edu/1016555/Elementos_religiosos_utopia_y_milenarismo_en_las_Guerras_Serviles

Roma tomó contacto con este mundo tras la IIª Guerra Púnica. Aunque no doy crédito a las ideas de un “alma racial” que algunos defienden, no es descartable que la llegada masiva de esclavos y comerciantes desde el Mediterráneo oriental contribuyese a modificar las ideas religiosas y la cosmovisión de los itálicos.

Pero sí es cierto que con la crisis del siglo III p.C. todo se precipita. Los cultos a la vieja religión grecorromana eran cultos cívicos, de la colectividad (cada polis se consagraba a una divinidad). Al entrar en crisis todo ese entremado, la vieja religión entra en declive (aunque algunos ven signos de revitalización entre los siglo III y IV) y las gentes se vuelven definitivamente a los cultos que prometen la salvación individual en el mundo de ultratumba.

2:08 a. m.
Mecomio dijo…
¿La esperanza cuanto mide? es por compararla con mi lorenza, que no esta mal.

===

fuente:
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2014/06/cuestiones-para-la-leccion-de-filosofia.html

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