La mañana en que fusilaron a Dios

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El acusado y condenado a muerte más insólito del mundo, un sujeto llamado Dios, fue llevado a los tribunales de Moscú el 17 de enero de 1918, meses después del triunfo de la Revolución Rusa de 1917.

Los comunistas decidieron poner fin a todo lo que representaba el zarismo, incluyendo al monarca y su familia, extendiéndolo hasta el capitalismo y la religión.

Llevados por su odio a las creencias, un intelectual como Anatoli Lunacharski, no vaciló en presidir el juicio en el que el juzgado era representado por una Biblia, que completamente cerrada descansaba de manera indolente sobre una mesa, a modo de banquillo de los acusados.

Los acusadores no dudaron en patentizar su odio mediante una acusación formal en la que se acusaba a Dios, en el que por cierto ellos no creían, como culpable de genocidio y de cuantos males y desgracias habían ocurrido en este planeta desde los tiempos más inmemoriales.

Pero la escenificación tenía que ser una verdadera puesta en escena: un  abogado asumió la defensa del convicto (Dios), y uno puede imaginarse a los leguleyos pidiendo clemencia como parte de la grotesca farsa. E incluso se dice que entre los argumentos utilizados para tratar de que absolvieran a su defendido, se alegó los “graves trastornos mentales” que padecía Dios que lo habían llevado a tan criminal conducta.

Finalizadas las intervenciones a favor y en contra, hizo uso de la palabra Anatoli Lunacharski para leer la sentencia: Dios era condenado por genocidio a morir por fusilamiento a la salida del sol del siguiente día.

Y el cumplimiento de la sentencia tuvo lugar como se había proclamado: un pelotón bolchevique de fusilamiento, a las 6:30 am disparó sus armas hacia el cielo en cinco descargas. Finalizado el acto, se declaró de manera solemne la muerte de Dios…mas la historia tiene otros caminos que los que participaron en aquella burda comedia no pudieron jamás imaginar.

LUNARCHASKI, FISCAL FISCALIZADO

Anatoli Vasílievich Lunacharski o Lunacharsky, quien fungió como presidente del Tribunal que juzgara a Dios, era sin duda alguna, un hombre culto pero sólo su fanatismo político puede haberlo llevado a aquel ridículo acto, del cual algunos dicen que se arrepintió tiempo después.

Político, crítico, publicista y dramaturgo ruso, se inició primero en la socialdemocracia rusa, posteriormente en su ala bolchevique, hasta ser nombrado Comisario del Pueblo para laEducación (1917-1929)-

Pero su labor zizagueante hace que luego de alinearse en 1903 (Segundo Congreso), entró a formar parte del grupo de disidente de los bolcheviques de izquierdas “Veperiod” (Adelante), actitud que fuera criticada por Lenin. Es en ese grupo donde surgió el llamado Prolecult (Cultura Proletaria). Tiempo después Lunacharsky se refirió a la autonomía de esa organización y volvió a ser criticado por Lenin. Le ocurrió lo mismo al apoyar a los futuristas y a Mayakovski.

No obstante estos señalamientos, como buen equilibrista pudo mantenerse durante diez años en el cargo de ministro (comisario) de educación, cargo del que fue despojado cuando Stalin comenzó a poner sus propios peones en el tablero de su política nacional e internacional. Pero no le fue tan mal como a otros, es decir no pagó con su vida: fue nombrado representante diplomático en España y murió durante su viaje a Madrid, y parece que no pudo tomar posesión de su cargo.

LOS MUERTOS QUE VOS MATAIS.

Cada año, en el mes de julio, los rusos celebran la festividad de San Nicolás II, zar de todas las Rusias, quien fuera asesinado él y su familia por Orden del Presidium del Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales, orden que fue refrendada por el Comité Central Ejecutivo de los Consejos de Diputados de Obreros, Campesinos, Guardias Rojos y Cosacos, cuyo presidente era Yacov Mijailovich Sverdlov.

En aquella ocasión fueron asesinados: el Zar Nicolás II, su esposa, la Zarina Alexandra, el Zarévich Alejandro, y sus hijas, Tatiana, Olga, María… y Anastasia, era el 17 de julio de 1918, fecha elegida por la Iglesia Ortodoxa Rusa para declararlos santos.

“El último monarca ortodoxo ruso y los miembros de su familia se nos presentan como personas que buscaron con sinceridad encarnar en su propia vida las profesiones del Evangelio. En los sufrimientos que soportó con paciencia y resignación, la familia del zar desde su detención y su muerte como mártir en Ekaterinburgo (en los Urales), el 17 de julio de 1918, brilla la luz todopoderosa de la fe de Cristo”, reza el comunicado del Concilio ortodoxo que canonizó a toda la familia.

El comunicado de la canonización no fue bien recibido por parte de los fieles pero no era la primera vez que el Zar era canonizado pues en 1981, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el extranjero, separada de la de Moscú después de la Revolución de 1917, lo había hecho. Además no sería el único miembro de la realeza rusa canonizada pues antes que él ya lo habían sido Vladimirel Grande, que cristianizó Rusia en el año 988; Daniil, jefe del principado de Moscú; Dimitri Donskoi, que venció a los tártaros; y Elizaveta, hermana de la Zarina Alejandra.

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COMO FUERON LOS HECHOS

Luego del triunfo de los bolcheviques, el Soviet  Central a cargo de Sverdlov, muy cercano a Lenin, ordena el traslado del Zar a Moscú primero, y a Ekateriumburgo, bajo el control del Soviet de los Urales, después.

Ante el temor de que una Legión Checoslovaca pudiera rescatar al prisionero y su familia, se da la orden de liquidar a toda la familia, incluso a los criados y a su médico de cabecera-

Bajo el pretexto de que les van a tomar una foto, son conducidos a un sótano, Nicolás II coloca al heredero en sus rodillas, la Zarina se siente con las hijas detrás y los sirvientes y el médico a sus costados. La dantesca escena tuvo como protagonista a Yakov Yurovski, quien revólver en mano y seguido por 17soldados y les informa que han sido condenados a muerte.

El Zar sólo puede preguntar ¿qué? pues es silenciado con un tiro a boca de jarro. La Zarina se levanta de su asiento y es abatida por otro tiro de Yakov, seguidamente un diluvio de balas acaba contra los familiares y sus servidores, incluso hasta Zarevich, el perro de la familia es víctima de esta furia.

Como el Zarevich, prácticamente un adolescente que algunos dicen padecía de hemofilia, al sobrevivir es rematado de dos tiros en la cabeza.

Lo demás es historia. Los cuerpos son depositados en una mina abandonada y Yuroski ordena que los difuntos sean destruidos por fuego y ácido y sus restos enterrados en la Mina de los Cuatro hermanos, a doce kilómetros de la ciudad.

El Soviet de los Urales dio a conocer el siguiente comunicado:

“Decisión del Presídium del Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales:

En vista del hecho de que bandas checoslovacas amenazan la capital roja de los Urales, Ekaterimburgo y que el verdugo coronado [sic] podía escapar al tribunal del pueblo (un complot de la Guardia Blanca para llevarse a toda la familia imperial acaba de ser descubierto), el Presídium del Comité Divisional, cumpliendo con la voluntad del pueblo, ha decidido que el ex zar Nicolás Romanov, culpable ante el pueblo de innumerables crímenes sangrientos, sea fusilado.

La decisión del Presídium del Comité Divisional se llevó a cabo en la noche entre el 16 y 17 de julio”.

Los restos del Zar y su familia no fueron hallados hasta 1989 en el bosque de Koptiaki, gracias a la labor de los historiadores Aleksandr Avdonin y Geli Riábov, aunque no fue sino hasta 1991 en que se abrieron sus tumbas. Allí se encontraron nueve cuerpos pero faltaban los del Zarevich Alexis y la Gran Duquesa María, los cuales se encontrarían en el 2007, cerca de donde yacían los del resto de los asesinados.

Los restos de la familia real descansan en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Peterburgo.  (Don Gabriel) Fuentes: (Varias fuentes en Internet, entre ellas Cuaderno de Historia de Yahoo).

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NOTA de EUROPA89:

En el blog URANIA también se informa sobre el tema del “fusilamiento” de Dios.

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FUENTE:

http://lapalabraperdida.com/la-manana-en-que-fusilaron-a-dios-i/

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2 respuestas a La mañana en que fusilaron a Dios

  1. Pingback: El día que fusilaron a Dios | URANIA

  2. José Vicente Vargas P.. dijo:

    Que absurdo. Esto se parece a una obra de teatro del absurdo, titulada “Persecución, captura, juicio y ejecución de una galina ciega”.

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