POR QUÉ DEJAR DE FUMAR

Posted on 29 de septiembre  de 20112by

a) Es antinatural…en el sentido de que  ningún animal (“irracional”) fuma. Sólo echan humo por nariz y boca los dragones.. y el diablo ó satanás dicho sea en tono jocoso… Si los hombres se tienen por animales “racionales”, en el caso del tabaco no lo parece… Fumar es un hábito “antinatural” porque es totalmente artificioso y además va contra el instinto de conservación…

b) Fumar es una esclavitud como es depender de una droga para poder desenvolovernos durante el  dia y parte de la noche. Como el automóvil que anda con gasolina, o el tranvia que anda con electricidad, asi los fumadores necesitan el tabaco para caminar y trabajar.

c) No se debe dejar de fumar sólo por razones de salud (evitar el cáncer, etc) ni por razones de economía (casi 4 € diarios dan para financiar un piso ó un automóvil), sino por razón de ÉTICA.

Aparte del suicidio lento de millones de hombres y mujeres que arruinan su salud y acaban muriendo   anticipadamente, el tabaco causa un daño social de miles de millones de euros en gastos de medicación y hospitalización, entierros,  estragos por incendios gastos de la limpieza de miles de millones de colillas, cenizas, etc. En cuanto al hecho de que el tabaquismo supone una debilidad de la voluntad y el sometimiento del alma a un vicio autodestructivo, una dependencia del fumador durante gran parte de su vida  y un  acto de idolatría, de concupiscencia como pueda ser la lujuria incontrolada y el alcoholismo, se concluye que el tabaquismo es contrario a la moral cristiana que ordena respetar el cuerpo humano como un sagrario o residencia del Espíritu Santo. Jesucristo, la Virgen María y todos los hombres de ideas y conductas ejemplares nunca fueron fumadores.  Evidentemente en la época del Imperio Romano  no existía el tabaco pero en Oriente sí existían  substancias alucinantes y estupefaccientes como el opio, el haschis, etc. [La palabra “asesino” procede del vicio que tenían unos terroristas o combatientes musulmanes en la época de las Cruzadas. Dato tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Asesino%5D.  Aunque incluso mencionar  que Jesucriso no pudo tener el hábito de fumar pueda ser irrespetuoso y hasta blasfemo –para los cristianos creyentes dudarlo sería ilógico– es necesario hacerlo porque muchas personas que se creen y dicen ser religiosas y cristianas no son conscientes de que el hecho de fumar es realmente un pecado asimilable a otros como  son la gula y el abuso de bebidas alcohólicas. De hecho, en la  la Iglesia Católica Romana nunca ha sido una costumbre aceptada que las personas consagradas o dedicadas a la vivir religiosamente tuvieran cualquier tipo de vicio. Algunas iglesias protestantes, como los evangélicos y los mormónes, explícitamente condenan el consumo de tabaco y alcohol. Pero es que, incluso si no existiese repulsa formal del tabaco y otras costumbres viciosas y dañinas para la moral y para la salud del cuerpo, está claro que la lucidez espiritual y la fuerza de voluntad son incompatibles con la debilidad que supone ser esclavo de un vício incontrolado.

d) Por sorprendente que parezca  el tabaco causa más muertes humanas que las guerras, la criminalidad, los accidentes de tráfico y las epidemias. Siendo muy extendida la opinión de que matar seres humanos es un crimen ( aunque habría que matizar que crimen es sólo asesinar, pues matar en guerra ó por cumplimiento de una sentencia de un tribunal de justicia). Sólo en España mueren 55000 personas al año como consecuencia de enfermedades derivadas del hábito de fumar.

Hay que decir que mucha gente considera ético matar en defensa de valores supremos, como son la legítima defensa,  la salvaguardia de la Patria, la Religión, la Raza, la vida de los padres ó de los hijos, etc.  En cambio, no es razonable encontrar justificación alguna al simple hecho–estúpido e irracional—de pagar dinero, cada día para quemar y ennegrecer los propios pulmones a la vez que enrarecer y hacer tóxico  el aire que respiramos. Todas las personas, de una forma u otra, nos beneficiamos de la muerte de miles de millones de animales, y de vegetales,  tanto para nuestra alimentación como para fabricar objetos para nuestro uso y servicio; en una palabra, matamos animales y vegetales para hacer viable nuestra propia existencia.

e) No hallamos ninguna justificación ni utilidad en el vicio de trabar o respirar el humo del tabaco quemado. Sólo hay un morboso o enfermizo placer en ser adictos a la nicotina, más para  tratar de encontrar compensación a las adversidades y frustraciones cotidianas, sin que los fumadores se percaten de  que las contrariedades y el fastidio vital que sufren e intentan paliar con el tabaco serían menores si dejasen ese vicio de fumar compulsivamente, dia tras dia… a veces con consumo de cigarrillos en cantidades suicidas, como por ejemplo,  de ochenta cigarrillos diarios, lo que supone un promedio de un cigarrillo cada 7,5 minutos durante diez horas… y así todos los días… durante 30 ó 40 años… mientras los pulmones y el corazón no digan basta… aunque ya sea demasiado tarde y los daños ya sean irreversibles.

En resumen y para terminar, el vicio del tabaco es absurdo y dañino moral y sanitariamente, y la supuesta satisfacción psicológica que sienten los fumadores  es sólo una excitación placentera creada artificiosamente, pues en un principio, toda persona sana rechaza el  respirar el humo del tabaco e incluso su olor.  A esto hay que añadir que el tabaquismo no es una cuestión personal y privada, pues sus consecuencias son sociales y trascienden a todas las actividades humanas  y perjudica no sólo a los fumadores sino que la contaminación atmosférica que ocasionan dan lugar al perjuicio de los llamados “fumadores pasivos”, es decir todo  los familiares y personas que se encuentren en la proximidad del fumador.

e) La industria y los negocios relacionados con el tabaco, con la complicidad o pasividad de los poderes públicos, logran que miles de millones de hombres y de mujeres, y lo que es peor, de gente jóven, se envicien en el tabaco.  Por otra parte, la psicosis y el stress, que padece gran parte de la población mundial,  hace que el tabaco se considere una solución calmante o aliviadora de tensiones. Cómo es lógico, la erradicación del vicio de fumar no se logrará mediante medidas prohibitivas sino eliminando o limitando las causas sociales que motivan la adicción al tabaco y mediante una educación sanitaria de toda la población desde la escuela primaria hasta la enseñanza superior.  No hay que olvidar que después de la Segunda Guerra Mundial, como contraste a las campañas antitabaco en el III Reich, el cigarrillo rubio americano se convirtió en símbolo de glamour y de “modernidad”. Todos los actores y actrices del cine hecho en Hollywood hacían del cigarrillo una prolongación de su personalidad, de forma que se llego a la convicción social de que el fumar, unido al tomar café y alguna bebida más o menos alcohólica era algo tan necesario y natural como beber agua, alimentarse  y dormir. Sólo tras muchos millones de muertes y enfermedades causadas por el tabaco, los gobiernos y economistas han empezado a considerar que el fenómeno social del tabaquismo repercute muy negativamente en la productividad laboral y sobre todo tiene un coste sanitario muy superior a los impuestos  que se recaudan del tabaco. Con todo, dado que el tabaco ejerce una forma de control y sometimiento de la población, ahora se estudia con qué otros hábitos o vicios que aporten alguna gratificación sensorial puede ser substituido el tabaco.

f) Por  nuestra parte, la única cuestión que debe merecen nuestro interés es cómo suprimir totalmente y de un día para otro el funesto vicio de fumar.  No se trata de medicarse para no fumar. La solución es aprovechar la coyuntura de, por ejemplo, un catarro –cuando el tabaco no sabe a nada–, un embarazo, una enfermedad o el despreciable ahorro de dinero que supone no comprar cada dia uno o varios paquetes de cigarrillos.

g) Sin embargo, si ni en razón a la salud física, a la economía ó a las convicciones religiosas, se logra vencer el vicio del tabaco, cabe sopesar y meditar que la calidad de vida, en cuanto a espíritu de superación, autoestima, y sentimiento de vitalidad, son buenas razones para no fumar ni un solo cigarrillo a partir de mañana mismo. Es algo tan simple como substituir el supuesto placer que nos da el tabaco por el placer real que nos da vivir una filosofia de triunfo personal, de sabernos poseedores de unos valores éticos e incluso, de una verdad, como la que han encarnado y representado los más grandes hombres y héroes de todos los tiempos y sobre todo, en nuestra cultura y civilización, hasta en el último siglo XX.  Puede parecer una idea polémica y un chiste, pero lo cierto es que, como dice un eslogan publicitario muy agresivo y políticamente provocador: “Cristo y Hitler…no fumaban!”  (Por el contrario, Churchill, Stalin y F. D. Roosevel sí fumaban…

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